El ministro de Exteriores iraní ha declarado que cualquier ataque estadounidense recibiría una «respuesta proporcional». Además, medios vinculados al Estado iraní han advertido explícitamente de que un ataque contra instalaciones energéticas de Irán provocaría ataques contra campos energéticos de otros países . El 1 de agosto, las autoridades iraníes volvieron a prometer represalias si Estados Unidos golpeaba sus infraestructuras energéticas críticas y alertaron de las «llamas de la guerra» . El principal negociador iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, había advertido el 22 de julio de que «ninguna infraestructura estará a salvo» si no se garantiza la seguridad de Irán .
El conflicto comenzó el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques aéreos conjuntos contra Irán —identificados como Operación Epic Fury y Lion’s Roar—. La ofensiva mató al líder supremo Ali Khamenei y desencadenó una oleada de ataques iraníes con misiles y drones contra distintos puntos de la región .
Desde entonces, la confrontación se ha convertido en una guerra regional de amplio alcance, con operaciones aéreas estadounidenses e israelíes en Irán, ataques iraníes contra países del Golfo y una interrupción casi total del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, que Teherán cerró en marzo . El estrecho es uno de los principales puntos de paso del comercio energético mundial, por lo que cualquier bloqueo prolongado puede repercutir en el transporte marítimo y en los mercados de petróleo y gas.
El 17 y el 18 de junio, Estados Unidos e Irán firmaron el Memorándum de Islamabad, un entendimiento de 14 puntos mediado por Pakistán y Qatar. El documento establecía un alto el fuego temporal y un plazo de 60 días para negociar un acuerdo definitivo .
Sin embargo, el marco quedó rápidamente bloqueado. El vicepresidente estadounidense, JD Vance, canceló el 18 de junio un viaje previsto a Suiza para tratar la aplicación del acuerdo, alegando la persistencia de las tensiones . El entendimiento no se ha traducido en una paz duradera y el periodo de 60 días no ha culminado en un pacto final.
Irán ha mantenido prácticamente cerrado el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo normal desde el inicio de la guerra, mientras que Estados Unidos impuso un bloqueo a puertos iraníes entre el 13 de abril y el 29 de mayo . El marco del 18 de junio incluía disposiciones para comenzar a reabrir la vía, pero las conversaciones siguen atascadas.
Teherán también ha amenazado con cobrar tasas a los buques que atraviesen el estrecho una vez transcurridos los 60 días previstos inicialmente. La disputa sobre la navegación continúa siendo uno de los principales obstáculos para un acuerdo más amplio .
Vance ha descrito el sistema político iraní como «fracturado» a raíz de la muerte de Khamenei, la sucesión disputada de su hijo Mojtaba Khamenei y las divisiones entre la Guardia Revolucionaria, el nuevo liderazgo político y el estamento clerical .
Según esa evaluación, la lucha interna por el poder dificulta que cualquier dirigente iraní pueda garantizar de forma estable el cumplimiento de un acuerdo. La valoración ayuda a explicar el escepticismo de Washington sobre la durabilidad de las negociaciones y las dudas públicas de Vance acerca de la capacidad de Teherán para cumplir sus compromisos .
El 28 de julio de 2026, o alrededor de esa fecha, Trump amenazó con atacar la red energética iraní y afirmó que «volaría masivamente» las infraestructuras energéticas del país . La advertencia se produjo tras una nueva ronda de intercambios de fuego a finales de julio, incluidos bombardeos estadounidenses contra objetivos del sur de Irán el 21 de julio .
El 1 de agosto, el presidente anunció que Estados Unidos aplazaría nuevos ataques con la esperanza de alcanzar rápidamente un acuerdo . Trump dijo que la pausa incluía posibles ataques contra instalaciones energéticas iraníes, aunque insistió en que el margen para la diplomacia era limitado.
La advertencia iraní a los países del Golfo llegó precisamente en ese intervalo: mientras Washington dejaba en suspenso una nueva ofensiva, Teherán intensificaba el mensaje de que cualquier ataque contra su infraestructura tendría consecuencias directas para sus vecinos.
Según funcionarios del Golfo y analistas citados por Reuters, Irán apuesta por resistir a Washington convirtiendo las rutas comerciales, el transporte marítimo y las infraestructuras energéticas de Oriente Próximo en puntos de presión que hagan cada vez más costosa la confrontación .
La lógica es sencilla: si contener la crisis resulta más caro que aceptar las exigencias iraníes sobre Ormuz, los aliados de Estados Unidos podrían presionar a Trump para negociar. La amenaza del 5 y 6 de agosto es, por tanto, algo más que una advertencia militar: es una maniobra para trasladar el riesgo de una nueva ofensiva estadounidense a los gobiernos que dependen de la estabilidad energética y marítima del Golfo.
Al mismo tiempo, el mensaje revela el peligro de la estrategia. Irán intenta forzar el regreso a la diplomacia utilizando la influencia de sus vecinos, pero también deja claro que está dispuesto a ampliar el conflicto si Trump retoma los ataques .