Zelenski afirmó que el último mes ha traído “cambios en la dinámica” de la guerra en favor de Ucrania. Según el presidente, las fuerzas ucranianas están logrando mantener más posiciones y causar mayores pérdidas al ejército ruso.
Parte de ese cambio, según análisis citados en informes relacionados con Reuters, proviene del aumento de los ataques con drones de alcance medio, que golpean objetivos situados entre 30 y 180 kilómetros detrás de la línea del frente.
Estos ataques se centran en:
Al debilitar estas capacidades, Ucrania puede dificultar los avances rusos y abrir el camino para ataques aún más profundos contra instalaciones estratégicas.
El anuncio de Zelenski llega mientras Rusia mantiene una campaña constante de ataques contra Ucrania.
Autoridades ucranianas aseguran que Moscú continúa lanzando drones, misiles y bombas guiadas contra ciudades, infraestructura energética y redes logísticas.
Según Kyiv, estas ofensivas han continuado incluso durante periodos en los que se propusieron o discutieron posibles treguas, lo que refuerza el argumento del gobierno ucraniano para intensificar los ataques dentro de Rusia.
La campaña de drones de Ucrania ha tenido como objetivo principal infraestructuras energéticas y militares rusas, incluidas refinerías de petróleo, depósitos de combustible y puertos vinculados a la economía de guerra.
Los objetivos estratégicos de estos ataques son dos:
Tras el final de algunos periodos de alto el fuego, Ucrania reanudó ataques contra refinerías y otras instalaciones energéticas rusas, mientras Moscú informó haber interceptado centenares de drones durante algunas oleadas de ataques.
Además, Kyiv afirma que ataques recientes también han alcanzado equipos militares y sistemas de defensa aérea en territorio ruso.
Más allá del impacto militar inmediato, la estrategia de ataques profundos también tiene un objetivo político y diplomático.
Al elevar el coste económico y militar de la guerra para Moscú, Ucrania busca aumentar la presión sobre Rusia en un momento en que los esfuerzos internacionales para negociar un acuerdo de paz siguen estancados.
La lógica de Kyiv es que debilitar la capacidad militar y económica rusa podría influir en el equilibrio de poder en futuras negociaciones.
La creciente importancia de drones y misiles de largo alcance refleja una transformación del conflicto.
En lugar de depender únicamente de combates directos en el frente, ambos bandos están atacando cada vez más infraestructuras, logística y activos militares muy lejos de la línea de batalla.
Con los nuevos planes aprobados para junio, Ucrania parece decidida a profundizar esa estrategia, combinando defensa en el frente con ataques a larga distancia destinados a debilitar gradualmente el esfuerzo de guerra ruso.
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