Detrás de la corrección de 2026 hay un problema simple: el combustible del ciclo anterior se ha agotado. La aprobación y el lanzamiento de los ETFs de Bitcoin al contado en EE. UU. a principios de 2024 fue un evento sísmico que adelantó la demanda y llevó a Bitcoin a un máximo histórico antes incluso de que ocurriera el halving. El rally posterior fue de aproximadamente un 100%, muy por debajo de las ganancias del 500% al 1.000% vistas en ciclos anteriores . Con la historia del ETF ya descontada por el mercado, van Eck observa una “falta de catalizadores que impulsen subidas de precio sustanciales” y considera que la adopción institucional no ha dado otro salto adelante
.
Los flujos de ETFs que antes empujaban a Bitcoin al alza se han convertido en una de las fuerzas bajistas más potentes de 2026. Entre noviembre de 2025 y principios de 2026, los inversores retiraron aproximadamente 5.700 millones de dólares de los ETFs de Bitcoin al contado, una racha de salidas que acabó alcanzando los 6.390 millones de dólares, coincidiendo con una caída de precio de alrededor del 50% desde los máximos del ciclo . Van Eck señaló un brusco giro a principios de marzo —1.100 millones de dólares entrando en los ETFs en tres días— como una “muy buena señal de vida” consistente con un mercado que está esculpiendo un suelo
. Pero los analistas advierten que sin entradas sostenidas, cualquier recuperación es frágil
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El auge de los ETFs también ha cambiado la forma en que opera la escasez. A medida que el flujo de efectivo institucional fluctúa con el apetito por el riesgo, la vieja narrativa del “shock de oferta” tras los halvings se ha debilitado: la liquidez de los ETFs ahora amortigua tanto las subidas como las bajadas, comprimiendo la volatilidad en ambos extremos .
A finales de febrero y principios de marzo de 2026, la volatilidad realizada a 30 días de Bitcoin había caído al percentil 13, una de las lecturas más bajas jamás registradas . Este tipo de compresión suele señalar agotamiento del mercado, la etapa final de una tendencia bajista o el comienzo de una fase de acumulación. Los datos on‑chain de Glassnode confirmaban una historia similar: la volatilidad implícita y el sesgo delta‑25 se habían comprimido, y la cobertura extrema contra desplomes se había relajado, aunque el posicionamiento seguía siendo defensivo y no constructivamente alcista
.
La blockchain cuenta una historia mixta. Las realizaciones de pérdidas han ido en aumento, recordando al patrón de tensión del mercado bajista de 2022 . En mayo de 2026, una cartera inactiva de la era de minería de 2009‑2010 movió 2.650 BTC (unos 203 millones de dólares) a mesas OTC, avivando los temores de presión vendedora por parte de tenedores tempranos
.
Por el lado de la oferta, la apuesta por la inteligencia artificial entre los mineros públicos estadounidenses ha introducido un nuevo giro: los mineros cotizados desprendieron aproximadamente 7 EH/s de hashrate en el primer trimestre de 2026 al redirigir capacidad eléctrica hacia inquilinos de computación de alto rendimiento bajo arrendamientos a largo plazo . Este cambio ha añadido una incertidumbre a nivel de infraestructura que los ciclos anteriores nunca tuvieron que afrontar.
Al mismo tiempo, las reservas en exchanges continúan cayendo y los tenedores a largo plazo están acumulando, el comportamiento clásico de “HODL”. Sin embargo, los analistas on‑chain señalan que el evento de capitulación total que suele marcar un suelo duradero aún no se ha materializado .
Van Eck no trata 2026 como una amenaza existencial para Bitcoin. Más bien lo ve como un año de reinicio dentro de un cambio estructural a largo plazo. Su firma ha calificado 2026 como un año de “risk‑on” para otros activos —inteligencia artificial, crédito privado y oro— incluso mientras Bitcoin atraviesa su corrección, y él mismo ha expresado cautela sobre los próximos tres a seis meses sin dejar de ser optimista en la trayectoria a largo plazo .
Un número creciente de analistas sostiene ahora que el ciclo cuatrienal del halving se ha “estirado o roto” . Nick Ruck, director de LVRG Research, afirmó que el ciclo comenzó a romperse en 2025 bajo la presión de la demanda sostenida de ETFs y las compras de tesorería corporativa, lo que redujo tanto los desplomes post‑pico como la volatilidad general
. El informe de perspectivas de activos digitales para 2026 de Grayscale atribuye a los ETFs el haber cambiado fundamentalmente la forma en que se absorbe la oferta y cómo reacciona el mercado a los halvings
.
Para van Eck, las señales de formación de suelo —la reversión de flujos de 1.100 millones, la compresión extrema de la volatilidad y el soporte histórico del patrón del cuarto año— sugieren que 2026 podría estar preparando los próximos tres años de ganancias. Pero tanto él como otros analistas coinciden en que el mercado de Bitcoin ya no es simplemente una jugada de halving. Está transitando hacia algo más institucional, más impulsado por factores macroeconómicos, y más difícil de leer usando solo calendarios de cuatro años.
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