Incluso con el agresivo plan de expansión global de TSMC —que incluye nuevas fábricas en Estados Unidos, Japón, Alemania y la continua ampliación en Taiwán—, Wei admitió que "no es suficiente, ni mucho menos", sobre todo para atender a sus grandes clientes estadounidenses como Apple y Nvidia, de donde proviene la mayor parte de la demanda . La compañía está acelerando la compra de equipos y trabajando codo con codo con los proveedores para avanzar más rápido, situando su inversión en capital para 2026 en el rango alto de un récord de entre 52.000 y 56.000 millones de dólares
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A pesar de estos desembolsos multimillonarios, Wei alertó de que se espera que las limitaciones de suministro persistan al menos hasta 2027, lo que convierte esta situación en una era de capacidad ajustada y no en una simple crisis pasajera .
El desequilibrio entre oferta y demanda ha envalentonado a los competidores, y Wei se refirió directamente a los dos más comentados: Intel y la iniciativa Terafab de Elon Musk. Describió a ambas compañías en un extraño doble papel: "clientes y competidores", una dinámica que ilustra la complejidad de la industria actual de los semiconductores .
Respecto a Intel, Wei no se anduvo con rodeos, calificándolo de "competidor formidable" al que TSMC "nunca subestimará", aun siendo un cliente importante de sus servicios de fundición .
Sin embargo, sus comentarios más señalados apuntaron a la ambición de Elon Musk con su proyecto Terafab, que busca crear un enorme campus propio de fabricación de chips. Wei ofreció lo que muchos en la industria interpretaron como un baño de realismo. Insistió en que "en el negocio de las fundiciones no hay atajos" y que las reglas fundamentales del juego —liderazgo tecnológico, excelencia en manufactura y confianza del cliente— son inmutables . Al recalcar los largos plazos necesarios para construir y poner en marcha una nueva fábrica, puso en duda de forma implícita la idea de que un nuevo actor, por muchos recursos que tenga, pueda cerrar la brecha rápidamente
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Aunque las menciones a Samsung fueron menos centrales en esta reunión, el mensaje general de Wei presentó el liderazgo tecnológico de TSMC y su historial de ejecución como un foso protector. Los analistas han señalado que la escasez de suministro de TSMC sí crea una oportunidad para que rivales como Intel y Samsung ganen terreno, si bien nadie ha igualado aún el rendimiento y la escala de TSMC en sus nodos de vanguardia .
Las amenazas competitivas y las advertencias de capacidad contrastan con los resultados financieros más potentes de la historia de la compañía. Wei presentó un primer trimestre de 2026 que superó todas las guías, con ingresos de 35.900 millones de dólares . La capacidad de convertir la demanda en beneficio quedó patente con un margen bruto del 66,2% y un margen operativo del 58,1%
. El beneficio neto trimestral se disparó un 58% interanual hasta la cifra récord de 572.500 millones de dólares taiwaneses (18.200 millones de dólares estadounidenses), encadenando ocho trimestres consecutivos de crecimiento de dos dígitos
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Y la inercia no se frena. Para el segundo trimestre de 2026, TSMC prevé ingresos de entre 39.000 y 40.200 millones de dólares, una cifra muy por encima de los 30.100 millones del mismo periodo de 2025 . Para el conjunto del año, la compañía ha revisado al alza su pronóstico y espera que las ventas de 2026 crezcan más de un 30% en dólares
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Wei atribuyó este rendimiento al exitoso despegue de sus tecnologías más avanzadas. El proceso de 3 nanómetros (nm) ya se produce en volumen y los chips de 2 nm han entrado en producción masiva, manteniendo a TSMC una generación por delante .
La posición de TSMC como primer fabricante de chips por contrato del mundo es, hoy por hoy, inamovible: produce más del 90% de los circuitos integrados de lógica avanzada que se utilizan en los servidores de IA . Con esta influencia, Wei también insinuó un interés en subir los precios de los chips para reflejar el valor de esta capacidad escasa y de última generación
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Sin embargo, bajo las previsiones financieras más optimistas subyace una nota de vulnerabilidad. La empresa está gastando decenas de miles de millones para resolver un problema que no tiene una solución rápida y se enfrenta a la constante presión geopolítica de ser una pieza clave en la cadena de suministro tecnológica mundial. El propio Wei resumió esta tensión en una llamada de resultados anterior al afirmar con franqueza: "A mí también me pone muy nervioso" . Es este reconocimiento sincero, unido a una estrategia de inversión máxima y dominio tecnológico, lo que define la manera en que TSMC navega la megatendencia de la inteligencia artificial.
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