Estas cifras se ven reforzadas por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés). Su Centro de Predicción Climática emitió un pronóstico complementario, dando una probabilidad del 82% de que El Niño surja un poco antes, durante mayo-julio de 2026, y un 96% de probabilidad de que el fenómeno continúe durante el invierno del hemisferio norte de 2026-27 . La fuerte coincidencia de estos pronósticos independientes subraya la confianza en que un cambio global es inminente.
El pronóstico no se presentó como una actualización climática rutinaria. En una declaración en video, el Secretario General de la ONU, António Guterres, enmarcó el informe como un mandato claro para la acción, afirmando con "un 90% de certeza" que El Niño está llegando y declarando: "El mundo debe tratarlo como la urgente advertencia climática que es" . Guterres advirtió que el nuevo El Niño "echará más leña al fuego de un mundo que se calienta", agravando los efectos del cambio climático causado por el hombre
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La Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo, se hizo eco de esta urgencia, pidiendo a los países que se preparen de inmediato para un evento potencialmente fuerte que podría empeorar las sequías, inundaciones y olas de calor en todo el mundo . Aunque todavía es pronto para afirmar definitivamente cuán poderoso será el evento, Saulo enfatizó que la inacción no es una opción.
Aquí es donde la cautela se une a la preocupación. Si bien el inicio de El Niño parece seguro, su fuerza final es una cuestión de probabilidad más que de certeza. La mayoría de los modelos de previsión de la OMM sugieren que el evento será al menos moderado, con una clara posibilidad de que pueda convertirse en fuerte . El análisis de la NOAA añade un matiz más afilado a este pronóstico: indica casi una probabilidad de 1 entre 3 de que se desarrolle un El Niño fuerte o incluso muy fuerte para el período de noviembre de 2026 a enero de 2027
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Las implicaciones de un evento fuerte son significativas. Históricamente, los episodios poderosos de El Niño —como el "Súper El Niño" de 2015-2016— se han asociado con un blanqueamiento generalizado de corales, graves sequías en Australia e Indonesia, inundaciones en partes de Sudamérica y un pico medible en las temperaturas medias globales.
Se pronostican temperaturas terrestres por encima de lo normal en casi todas las regiones para el período de junio a agosto de 2026, según la Actualización Climática Estacional Global de la OMM . Esta proyección, combinada con el desarrollo de El Niño, ha hecho que los científicos adviertan sobre la posibilidad de que 2026 se clasifique como uno de los años más cálidos jamás registrados. La sinergia entre el calentamiento de fondo por gases de efecto invernadero y un nuevo evento de El Niño es lo que hace que este momento sea especialmente peligroso: superpone un ciclo de calentamiento natural sobre una base de temperatura global ya elevada
.
Para los países que están en primera línea de la variabilidad climática, la tarea inmediata es la preparación. La actualización de la OMM pretende ser un sistema de alerta temprana, dando a los gobiernos, sectores agrícolas y gestores de recursos hídricos una ventana de tiempo crítica para planificar. Las recomendaciones de los funcionarios incluyen promover cultivos resistentes a la sequía, fortalecer la infraestructura de riego y ajustar los calendarios de siembra para tener en cuenta los patrones de lluvia alterados .
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