La estrategia de la ONU va más allá de la cuestión binaria de si un menor tiene edad suficiente para una aplicación y apunta a los mecanismos que hacen que las aplicaciones sean peligrosas. Las recomendaciones se centran en cuatro pilares:
Prohibir el diseño explotador, no solo a los niños. La ONU pide prohibir prácticas explotadoras como las funciones de diseño adictivo, los sistemas de recomendación manipuladores y las prácticas extractivas de datos dirigidas a menores . Estos elementos de diseño, que incluyen el desplazamiento infinito, la reproducción automática y las notificaciones constantes, están diseñados para maximizar la participación a costa del bienestar del usuario
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Convertir la seguridad y la privacidad en la configuración por defecto. En lugar de depender de una moderación de contenido reactiva después de que ocurra el daño, las directrices exigen que el diseño adaptado a la edad, las protecciones de privacidad y la seguridad se integren en las plataformas desde el principio . Este principio de “seguridad por diseño” obliga a las empresas a anticipar y prevenir los riesgos antes de que un producto salga al mercado
.
Aprobar una legislación sólida y coordinada. La ONU insta a los Estados a promulgar y aplicar leyes que aborden todas las formas de violencia y delitos en línea contra la infancia. Estos marcos legales deben integrarse con los sistemas existentes de protección infantil, educación, sanidad y justicia para que la seguridad digital no se trate como un tema aislado .
Responsabilizar a las empresas tecnológicas. Un cambio central en las directrices es situar la responsabilidad principal de la seguridad en las plataformas que crean los riesgos. “Eso significa prohibir las prácticas explotadoras, regular las funciones de riesgo… y exigir la privacidad, la seguridad y un diseño adaptado a la edad como punto de partida”, afirma la guía, rechazando la idea de que las familias deban vigilar solas un entorno peligroso .
Mientras países como Australia avanzaban para dejar fuera de las principales plataformas a los menores de 16 años, Türk posicionó las nuevas directrices de la ONU como un contrapunto directo al enfoque de “prohibir primero”. No defendió un internet sin ley para los niños, sino que explicó por qué las restricciones de acceso, cuando se usan como herramienta política principal, representan un fracaso de la imaginación y la regulación.
El daño es una elección de diseño. Türk fue explícito al afirmar que el abuso en línea y los impactos en la salud mental no son accidentales. “Resultan de elecciones de diseño y prácticas comerciales que comprometen la seguridad, incluidas funciones adictivas como el desplazamiento infinito, la reproducción automática y las notificaciones persistentes de las aplicaciones”, declaró . Si el peligro lo fabrica el producto, razonó, eliminar al usuario no arregla el producto, solo traslada el riesgo a otro lugar.
Las prohibiciones pueden ser contraproducentes. Las directrices advierten que las restricciones de edad y las prohibiciones generales no abordan las características peligrosas subyacentes y pueden resultar contraproducentes al empujar a los menores hacia rincones de internet no regulados y menos seguros . UNICEF ya había advertido anteriormente que “las prohibiciones de redes sociales conllevan sus propios riesgos e incluso pueden ser contraproducentes”, al cortar el acceso de los jóvenes a redes de apoyo vitales e información, sin hacer más seguros los espacios no regulados a los que se desplazan
.
La carga debe trasladarse a la industria. “La prioridad debería ser responsabilizar a las empresas tecnológicas, no prohibir a los niños el acceso al mundo digital”, declara la guía de la ONU . Türk insistió en que los Estados deben usar su poder regulador para obligar a los gigantes tecnológicos a integrar la seguridad infantil en sus plataformas desde el diseño, en lugar de dejar que padres, madres e hijos sobrevivan en un panorama digital hostil
. “Las prohibiciones generales de las redes sociales no son una panacea única para un problema multifacético”, afirmó, exigiendo responsabilidad sistémica en lugar de un simple control de acceso
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El modelo alternativo que ofrece la ONU exige que las empresas realicen evaluaciones de impacto en los derechos del niño, establezcan mecanismos de aplicación efectivos y garanticen una supervisión independiente de sus sistemas . Esto significa que los algoritmos deben ser auditados por cómo sirven contenido a los menores, la configuración de privacidad por defecto debe estar bloqueada en su nivel más alto, y los bucles de participación rentables, como el desplazamiento infinito, deben desmantelarse cuando causen un daño demostrable. El enfoque busca proteger a todos los niños y niñas, sin excepción, alterando fundamentalmente la arquitectura de las plataformas que utilizan.
Mientras los gobiernos negocian nuevas leyes, las familias y los educadores pueden empezar a aplicar varios principios de la ONU hoy mismo:
La protección infantil en línea no es solo tarea de los gobiernos ni de las empresas. Es una conversación que debe empezar en casa, en la escuela y en la calle. Porque un entorno digital diseñado para el bienestar de todos es la única forma de que ningún menor quede desprotegido.
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