Un informe de agosto de 2026 sostiene que China está convirtiendo sistemáticamente los datos en capital económico y poder nacional. Desde 2020, Pekín reconoce los datos como un factor de producción y desarrolla instituciones, bolsas de datos, normas contables y controles para recopilarlos, estandarizarlos y comercia...
Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: What did the U.S.-China Economic and Security Review Commission report about China’s strategy of treating data as a strategic economic and n. Article summary: The Commission’s August 2026 issue brief portrays China as pursuing a state-directed strategy to convert data into both economic capital and national power—not merely regulating it. It argues that the strategy could stre. Topic tags: general, government. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermarks, charts with fake numbers, click
El informe publicado en agosto de 2026 por la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad EE. UU.-China presenta la política de Pekín como algo más que un conjunto de normas sobre privacidad o internet. Según el documento, China está construyendo una estrategia dirigida por el Estado para convertir los datos en capital económico y, al mismo tiempo, en una fuente de poder nacional. 46
La apuesta abarca desde la recopilación y clasificación de información hasta su valoración, intercambio y uso en la industria, la inteligencia artificial, la administración pública y la seguridad nacional.
China designó formalmente los datos como un «factor de producción» en 2020, junto con recursos tradicionales como la tierra, el trabajo, el capital y la tecnología. La decisión elevó los datos a la categoría de recurso estratégico y orientó las políticas públicas hacia su creación, valoración, intercambio y uso productivo. 6
La Comisión describe un sistema diseñado para:
El foco no está limitado a los datos de consumidores o a los contenidos de internet. El informe destaca también la información empresarial, operativa e industrial, así como los datos generados por máquinas y sensores. Este tipo de información del mundo físico puede resultar especialmente valioso para la fabricación avanzada y la inteligencia artificial. 4
La estrategia combina orientación nacional con la ejecución de gobiernos locales y empresas. Las autoridades locales reciben incentivos para desarrollar aplicaciones y proyectos piloto de comercialización de datos, lo que permite experimentar dentro de un marco más amplio dirigido por el Partido-Estado. 4
La Administración Nacional de Datos forma parte de la arquitectura institucional que sostiene esta economía. La Comisión vincula su función con la coordinación de infraestructuras, mercados y usos industriales de los datos. A ello se suman bolsas de datos impulsadas por el Gobierno, normas para contabilizar activos de datos y programas piloto destinados a hacer que la información de alto valor sea más fácil de negociar, financiar y concentrar. 4
El modelo se diferencia de un enfoque puramente basado en el mercado. En la descripción de la Comisión, el Estado chino ayuda a determinar cómo se organizan, valoran, intercambian y ponen a disposición los datos cuando existen intereses estratégicos. 4
La creación de mercados de datos avanza junto con una supervisión amplia. Según el informe, la Ley de Seguridad de Datos regula la recopilación, el almacenamiento, el uso, el procesamiento, la transmisión, la provisión y la divulgación de información. Las obligaciones de clasificación y tratamiento están relacionadas tanto con el desarrollo económico y social como con la seguridad nacional. 4
La Comisión afirma que estas reglas pueden preservar el acceso del Estado, limitar el control extranjero, definir de forma amplia qué datos podrían considerarse sensibles y restringir las transferencias transfronterizas. Para las empresas que operan en China, esto puede traducirse en oportunidades de comercialización, pero también en exigencias de localización y cumplimiento normativo. 4
En la práctica, las obligaciones pueden incluir conservar o almacenar determinados datos en China, clasificar conjuntos de información, cumplir requisitos de seguridad y obtener autorizaciones para transferir datos al extranjero. La presión concreta depende de la empresa, el sector, el tipo de datos y la norma aplicable; no todas las compañías afrontan exactamente las mismas exigencias. 4
La Comisión sostiene que la concentración y estandarización de datos industriales y del mundo físico podría ofrecer a China ventajas en la inteligencia artificial empresarial. Estos sistemas necesitan a menudo información operativa procedente de fábricas, vehículos, máquinas y otros entornos reales, no solo grandes volúmenes de texto extraído de la web. 4
El informe señala posibles aplicaciones en:
Grandes volúmenes de datos de sensores, plantas industriales y operaciones pueden ayudar a entrenar, probar y desplegar sistemas en estos ámbitos. La Comisión presenta esta posibilidad como una ventaja estratégica potencial, no como una prueba de que China vaya a liderar automáticamente todas las aplicaciones.
La preocupación de la Comisión va más allá de la competencia comercial. El informe sostiene que una información más integrada podría mejorar las capacidades de recopilación de inteligencia y las capacidades militares chinas, además de reforzar su tecnología y su industria manufacturera. Desde esta perspectiva, la competencia por los datos forma parte de una disputa más amplia por el poder nacional entre China y Estados Unidos. 4
Ese carácter de doble uso es central en el análisis: los mismos sistemas que ayudan a las empresas a desarrollar aplicaciones industriales pueden aumentar la capacidad del Estado para conocer economías, sociedades, tecnologías y posibles adversarios. Por eso, el documento trata la política de datos como una cuestión estratégica, y no únicamente como un asunto de privacidad, comercio digital o cumplimiento corporativo. 4
Las compañías estadounidenses con operaciones, empleados, proveedores o actividades de investigación en China podrían enfrentarse a varios desafíos simultáneos:
Estas presiones pueden complicar la gobernanza global de datos y elevar los costes operativos. También pueden limitar el uso de conjuntos de datos obtenidos en China para investigaciones internacionales, desarrollo de productos y entrenamiento de sistemas de IA. La Comisión respalda la existencia de estas presiones, pero subraya que su impacto exacto varía según el sector, la empresa y la naturaleza de los datos. 4
La principal conclusión política del informe es que Estados Unidos debería considerar una estrategia nacional de datos. Esa estrategia trataría la información como un activo económico y un recurso estratégico, en lugar de abordarla únicamente desde la privacidad o la ciberseguridad. 46
El marco propuesto debería cubrir la creación, valoración, intercambio, protección y uso productivo de los datos estadounidenses de alto valor, además de abordar los riesgos para la seguridad nacional y el acceso extranjero. La advertencia de fondo es clara: los países que construyan instituciones y mercados alrededor de los datos podrían obtener ventajas no solo en software, sino también en inteligencia artificial, manufactura, inteligencia y defensa. 415
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Un informe de agosto de 2026 sostiene que China está convirtiendo sistemáticamente los datos en capital económico y poder nacional.
Un informe de agosto de 2026 sostiene que China está convirtiendo sistemáticamente los datos en capital económico y poder nacional. Desde 2020, Pekín reconoce los datos como un factor de producción y desarrolla instituciones, bolsas de datos, normas contables y controles para recopilarlos, estandarizarlos y comercializarlos.
La Comisión recomienda que el Congreso de Estados Unidos adopte una estrategia nacional que trate los datos como un activo económico y estratégico, no solo como un asunto de privacidad o ciberseguridad.