Singapur está mejor preparado para afrontar turbulencias financieras que muchos de los prestatarios más expuestos, pero tener reservas no equivale a estar a salvo de cualquier shock. Esa es la lectura de la Financial Stability Review publicada el 22 de septiembre de 2026 por la Autoridad Monetaria de Singapur (MAS), el organismo que supervisa su sistema financiero. El informe advierte de riesgos derivados de una retirada de la inversión en inteligencia artificial (IA), un encarecimiento de la financiación mundial y nuevas perturbaciones geopolíticas o comerciales.
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Tres riesgos, efectos distintos
Una caída de la inversión en IA podría afectar tanto a los mercados como a la actividad económica. Según el MAS, las valoraciones elevadas y el creciente endeudamiento aumentan el riesgo de una corrección si los beneficios ligados a la IA decepcionan. Eso podría dificultar el acceso a financiación y reducir la demanda a lo largo de la cadena de suministro de esta tecnología. Las empresas y economías que más dependen de esa demanda estarían más expuestas. En su comunicado de política monetaria de julio, el MAS ya había señalado que un retroceso de la inversión en IA podría debilitar el crecimiento de Singapur y, con él, la inflación.
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Unos tipos de interés globales más altos elevarían el coste de mantener y refinanciar deudas y podrían presionar a la baja el valor de los activos. Las necesidades de endeudamiento público y la financiación de proyectos de IA contribuyen a la presión sobre el coste mundial del capital. El MAS señala que el impacto no sería igual en todas las economías emergentes de Asia.
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Las interrupciones energéticas y las restricciones comerciales plantean otro problema: pueden frenar la producción y el crecimiento sin aliviar necesariamente la inflación. Las tensiones en Oriente Medio podrían alterar los mercados energéticos y las cadenas de suministro, aumentando la volatilidad de los precios y de los mercados financieros. A diferencia de una desaceleración causada por menor demanda de IA, un shock de oferta puede empujar la inflación al alza.
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Qué revelan las pruebas de resistencia en Singapur
Pese al entorno exterior, las condiciones financieras internas se habían mantenido, en términos generales, favorables. En las pruebas de resistencia del MAS, la mayoría de las empresas podía soportar subidas de tipos y pérdidas de ingresos asociadas a una fuerte retirada de la inversión en IA, combinadas con perturbaciones del suministro energético. El riesgo se concentraba en compañías más endeudadas o con menores reservas.
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La magnitud de esa vulnerabilidad importa: en un escenario severo de caída de la inversión en IA, alrededor del 32 % de las empresas cotizadas en Singapur quedó clasificado como vulnerable. Esas compañías representaban aproximadamente el 16 % de la deuda empresarial total. No se trata de una predicción. Las más expuestas eran, en particular, las empresas muy endeudadas, las que necesitan mucho capital para operar y las dependientes de financiación para su actividad cotidiana.
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El MAS consideró que la mayoría de los hogares podía afrontar pérdidas de ingresos o mayores costes de financiación, aunque los prestatarios con menores ingresos o deudas más pesadas podrían sufrir más. Los bancos disponían de sólidas reservas de capital y liquidez, además de provisiones para posibles pérdidas; las aseguradoras seguían bien capitalizadas. En los escenarios examinados, bancos y aseguradoras mantenían capital suficiente y los fondos de inversión, activos líquidos adecuados. Eso no descarta pérdidas ni tensiones de liquidez bajo circunstancias diferentes.
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La recomendación del MAS es, por tanto, prudente: empresas y hogares deben gestionar con cuidado su deuda y su liquidez, sin dar por hecho que las condiciones favorables durarán. Las entidades financieras, por su parte, deben conservar sus reservas y prepararse para shocks de mercado, crédito y liquidez.
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