Los fondos en cuestión son aproximadamente 30.765 a 30.766 ETH vinculados al exploit de Kelp DAO del 18 de abril de 2026. Según los reportes, su valor rondaba entre US$71 millones y US$73 millones, dependiendo del momento de la valoración .
El Consejo de Seguridad de Arbitrum había inmovilizado o incautado esos ETH tras el ataque. Más tarde, los delegados de Arbitrum aprobaron liberar 30.765 ETH para un esfuerzo coordinado de recuperación, con más del 90% de apoyo en la votación reportada .
Ese monto congelado era solo una parte del daño. Un reporte estimó el exploit más amplio de Kelp DAO en unos US$292 millones y señaló que el saldo congelado equivalía a cerca del 24% de lo sustraído . Otros reportes situaron el ataque alrededor de US$290 millones
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El traslado se frenó después de que Gerstein Harrow LLP notificara a Arbitrum DAO una medida restrictiva para impedir el movimiento del ETH recuperado . El despacho representaba a demandantes con sentencias impagas contra Corea del Norte; los reportes sitúan esas sentencias en unos US$877 millones o más
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La tesis de esos demandantes era que el ETH congelado podía tratarse como propiedad vinculada a la República Popular Democrática de Corea, porque los atacantes habrían estado conectados con actividad de hackers norcoreanos, incluidas alegaciones sobre Lazarus Group .
Aave rechazó ese enfoque. Su argumento fue que los activos pertenecían a usuarios perjudicados por el exploit, no a los presuntos hackers ni a Corea del Norte . Otros reportes resumieron la postura de Aave así: el robo no otorga propiedad, y la participación de Corea del Norte era una alegación, no una base suficiente para desviar fondos destinados a resarcir a víctimas del ataque
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Aave había pedido de urgencia al Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York que dejara sin efecto la notificación restrictiva para que el ETH recuperado pudiera utilizarse en favor de los usuarios afectados por el exploit del 18 de abril . La orden de Garnett abre esa vía legal al permitir que los fondos pasen desde Arbitrum a una custodia de recuperación controlada por Aave
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Ese paso de custodia importa porque el plan dependía de que el ETH recuperado estuviera disponible, y no atrapado entre una decisión de gobernanza de una DAO y una restricción judicial estadounidense. Los delegados de Arbitrum ya habían respaldado la liberación de los fondos, mientras Aave sostenía ante el tribunal que el dinero debía volver a las víctimas y no desviarse hacia acreedores de sentencias no relacionadas con el exploit .
La bolsa congelada tampoco era el único respaldo anunciado. Whale Alert reportó que Joseph Lubin y ConsenSys prometieron hasta 30.000 ETH para la recuperación de rsETH, lo que sugiere que el plan de remediación de Aave incluía apoyo adicional más allá del saldo retenido en Arbitrum .
La decisión no debe confundirse con un pago ya completado ni con una respuesta final a todas las preguntas de propiedad. Parte de la cobertura presentó el resultado como una victoria más amplia de Aave sobre la titularidad de los fondos, pero los reportes centrados en la orden subrayan que los reclamos legales siguen protegidos .
Quedan al menos tres matices importantes:
El episodio muestra hasta qué punto una respuesta de emergencia en cadena puede chocar con mecanismos legales fuera de la cadena. La gobernanza de Arbitrum había aprobado liberar el ETH recuperado, pero una notificación en un tribunal estadounidense puso esa liberación en riesgo hasta que Aave obtuvo alivio judicial .
Para los protocolos de finanzas descentralizadas, la lección es práctica: congelar o recuperar activos tras un exploit puede ser solo la primera fase. La custodia legal, los reclamos de acreedores y las alegaciones sobre ataques vinculados a Estados pueden terminar definiendo con qué rapidez las criptomonedas recuperadas llegan, o no, a los usuarios afectados .