El Ministerio de Defensa de Rusia afirmó el 30 de agosto que las Fuerzas Armadas rusas habían comenzado a preparar «ataques masivos» contra instalaciones del sector energético de Ucrania. Moscú presentó la medida como una respuesta a lo que describe como ataques continuados de Kyiv contra infraestructura civil rusa y contra su complejo petrolero y energético.
5
7
La declaración, sin embargo, no incluyó detalles operativos. Rusia no indicó una fecha para el posible ataque, los tipos de armas que emplearía, las instalaciones concretas que podrían ser alcanzadas ni las regiones ucranianas consideradas objetivos. En las semanas anteriores ya habían circulado informes sobre una posible nueva campaña, pero esas versiones no equivalen a un calendario oficial.
8
13
La justificación esgrimida por Moscú
El comunicado ruso utilizó una lógica de represalia. El Ministerio de Defensa citó los ataques ucranianos contra infraestructura civil y contra instalaciones del complejo de combustible y energía de Rusia, incluidas refinerías de petróleo.
5
6
Se trata de la explicación ofrecida por el Gobierno ruso, no de un hecho independiente que demuestre por sí mismo la necesidad o la legalidad de una futura operación. En el momento del anuncio, Moscú confirmó que estaba preparando ataques, pero no hizo públicos sus planes concretos.
La campaña ucraniana de drones que precedió a la amenaza
Durante meses, Ucrania ha lanzado ataques de largo alcance con drones contra la infraestructura energética rusa. Entre los objetivos señalados se encuentran refinerías, terminales petroleras, depósitos y otras instalaciones que Kyiv considera fuentes de financiación para la campaña militar rusa.
18
19
La ofensiva se intensificó durante el verano y alcanzó objetivos en distintas regiones de Rusia, al tiempo que puso bajo presión a las defensas aéreas del país. Associated Press relacionó el aumento de los ataques con problemas de abastecimiento de gasolina y con el racionamiento de combustible en algunas zonas.
20
Reuters informó asimismo de que, a finales de agosto, la producción rusa de gasolina había descendido aproximadamente hasta el 70 % de la demanda interna después de una serie de ataques con drones y de la paralización de grandes refinerías.
19 El dato refleja un impacto económico y de infraestructura, pero no demuestra por sí solo que esa campaña fuera la única causa de la decisión anunciada por Rusia.
El contexto inmediato: explosiones en Myla y nuevos ataques sobre Kyiv
Poco antes del anuncio ruso, un ataque contra un depósito de municiones en la localidad de Myla, al oeste de Kyiv, provocó una gran detonación secundaria y varios incendios. Según Associated Press, el número de muertos aumentó a 38; también se informó de decenas de heridos y de la evacuación de residentes.
4
Reuters había informado inicialmente de al menos 37 fallecidos tras el ataque contra un almacén situado en la zona de Myla. Las explosiones dañaron viviendas cercanas y un centro para personas mayores y personas con discapacidad.
17 La diferencia entre ambas cifras parece reflejar la actualización del balance de víctimas, no necesariamente una contradicción sobre el suceso.
En esos mismos días, Rusia continuó lanzando ataques con misiles y drones contra Ucrania. En una de las ofensivas anteriores, el principal objetivo fue la infraestructura energética de Kyiv y de otras regiones; se utilizaron drones de ataque y misiles balísticos y de crucero.
1 En otro episodio, las autoridades ucranianas afirmaron que Rusia empleó más de 400 drones y unos 40 misiles contra instalaciones de generación eléctrica, redes y subestaciones de distribución.
2
Por qué la amenaza cobra especial importancia antes del invierno
El anuncio llega mientras Ucrania se prepara para el invierno de 2026-2027, después de varias temporadas de ataques sistemáticos contra centrales eléctricas, redes de transmisión y distribución y sistemas de calefacción. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos señaló que, durante el invierno de 2025-2026, los ataques rusos dañaron o destruyeron instalaciones de generación, transmisión y distribución, provocando cortes de emergencia que afectaron a millones de civiles.
37
El Servicio Europeo de Acción Exterior también indicó que el invierno anterior estuvo marcado por un suministro inestable de electricidad, agua y calefacción para millones de ucranianos. Un ataque contra la infraestructura energética de Kyiv durante la noche del 1 al 2 de junio de 2026 dejó sin electricidad a unas 140.000 personas.
32
Por eso, una nueva campaña concentrada podría afectar mucho más que la producción eléctrica. Los daños en centrales, subestaciones y redes pueden interrumpir también la calefacción y el suministro de agua, además de dificultar el funcionamiento de hospitales, comunicaciones y servicios municipales durante las bajas temperaturas. El alcance de las consecuencias dependerá de las instalaciones atacadas y de la rapidez con la que puedan ser reparadas.
La afirmación de que alrededor del 70 % de la capacidad de generación eléctrica previa a la guerra habría sido dañada o destruida, incluida en el planteamiento original, no está corroborada de forma independiente por las fuentes utilizadas aquí. Por tanto, no debe presentarse como un dato confirmado en este artículo.
Qué ayuda prepara la Unión Europea
La cifra de 20 millones de euros mencionada en algunas formulaciones de la pregunta no está respaldada por las fuentes disponibles para esta publicación. Los documentos oficiales de la Unión Europea describen programas de apoyo mucho mayores, distribuidos entre varias áreas.
La Comisión Europea anunció un paquete de 922 millones de euros para el sistema energético ucraniano durante el invierno de 2026-2027. Los fondos están destinados a la generación eléctrica, la resiliencia de la red, la eficiencia energética y el suministro de calefacción.
31 Para el invierno de 2025-2026, la UE había asignado por separado 40 millones de euros a medidas de preparación invernal, como parte de un esfuerzo de ayuda más amplio.
33
En suma, el anuncio ruso es una advertencia pública sobre una posible nueva campaña, no un plan con fecha, objetivos y medios ya especificados. Llega en un contexto de ataques de largo alcance cada vez más intensos entre ambos países y de una infraestructura energética ucraniana que ya ha sufrido daños graves. Las principales incógnitas siguen siendo el momento, la escala, las armas y la geografía de cualquier operación futura.