Sin embargo, Schwartz no descartó completamente los meme coins. En su opinión, encajan mejor como:
El problema, según él, aparece cuando se cruzan dos mundos distintos: entretenimiento y promesas de ganancias financieras.
La controversia empezó cuando Schwartz añadió una trust line para el token FUZZY en el XRP Ledger, una acción visible públicamente en la blockchain.
En XRPL, una trust line es simplemente un requisito técnico que permite a una cartera mantener o interactuar con un token emitido por terceros. No implica necesariamente apoyo al proyecto.
Pero debido a que Schwartz es una figura muy influyente en el ecosistema Ripple —y conocido en internet como JoelKatz— incluso una acción técnica puede interpretarse como una señal para el mercado. Cuando los usuarios detectaron la trust line, algunos asumieron que estaba respaldando el proyecto.
Schwartz aclaró que esa interpretación era incorrecta y señaló que sabía menos sobre el proyecto de lo que muchos creían, por lo que su acción no debía verse como una aprobación.
La situación se intensificó cuando se informó que Schwartz aportó liquidez al pool AMM XRP/FUZZY, depositando alrededor de 1.009 XRP y más de 23 millones de tokens FUZZY.
En el sistema de automated market maker del XRPL, aportar liquidez es un proceso técnico que ayuda a facilitar el comercio entre activos y permite a los proveedores recibir una parte de las comisiones de intercambio.
Aun así, algunos observadores interpretaron ese movimiento como una señal de respaldo al token. Schwartz volvió a aclarar que no se trataba de una recomendación de inversión ni de una promoción del proyecto.
Las declaraciones de Schwartz reflejan una tensión más amplia dentro del mundo cripto: los meme coins mezclan cultura digital con mercados financieros.
Por un lado, suelen surgir como bromas o iniciativas comunitarias. Por otro, la especulación puede transformarlos rápidamente en activos altamente volátiles que se promocionan como oportunidades de ganancias rápidas.
Schwartz intenta separar esas dos dimensiones:
No tiene objeciones al primer caso, pero critica el segundo porque puede fomentar especulación excesiva y expectativas irreales entre los inversores.
El episodio también muestra cómo las acciones visibles en la cadena pueden interpretarse como señales de mercado, especialmente cuando provienen de figuras influyentes del ecosistema.
En redes transparentes como XRPL, operaciones técnicas como abrir una trust line o aportar liquidez son públicas. Pero cuando las realiza un desarrollador conocido o un ejecutivo del sector, esas acciones pueden desencadenar especulación.
La conclusión que dejó Schwartz es clara: ver una transacción en la blockchain no significa automáticamente que exista un respaldo o una recomendación de inversión.
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