Esta afirmación supone una escalada retórica significativa. Omite por completo la vía diplomática, presentando a Estados Unidos como poseedor de una opción militar unilateral que simplemente elige no ejercer por el momento.
Las valoraciones públicas de Washington y Teherán no podrían ser más contradictorias.
Esta desconexión fundamental sugiere que, mientras EE. UU. intenta moldear una percepción pública de éxito inminente, la realidad diplomática sobre el terreno se encuentra en un punto muerto mucho mayor. La brecha entre la predicción de Trump de un acuerdo "durante el fin de semana" y la negación iraní de cualquier avance en materia nuclear revela un proceso de conversaciones gravemente fracturado, o en el que ambas partes ni siquiera están discutiendo la misma agenda.
En el centro de esta confusión diplomática se encuentra un memorando de entendimiento de 60 días mediado por Omán. El marco propuesto busca abordar dos crisis centrales entrelazadas :
La vía diplomática avanza bajo la sombra de una acción militar continua. Durante el fin de semana del 30 al 31 de mayo, EE. UU. llevó a cabo lo que denominó ataques "en defensa propia" con misiles y drones dentro de Irán . No se trató de incidentes aislados, sino de un patrón en el que Trump ha devuelto los cambios propuestos a un texto de acuerdo mientras los ataques estaban en curso, entrelazando explícitamente la presión militar con el proceso de negociación
. Nuevos ataques estadounidenses e iraníes han seguido tensando una tregua frágil y prolongada
.
Añadiendo otra capa de complejidad, Trump ha expresado una inesperada disposición a reunirse personalmente con el líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei. El jueves, planteó la posibilidad como algo condicionado a un acuerdo: "No quiero reunirme. Pero si lo hiciera, sería un honor para mí. Me gustaría ver si llegamos a un acuerdo, pero si lo hacemos, es posible que me reúna con él" .
Esto se produce tras unos comentarios anteriores al New York Post, donde afirmó que espera reunirse con Khamenei y que ambas partes se están "llevando bastante bien" [1, 40]. Trump ha asegurado que Khamenei está dando la aprobación final en las conversaciones, elevando el papel percibido del líder supremo de una manera que personaliza la negociación y prepara un escenario dramático para un posible futuro compromiso [7, 26].
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