Sus palabras llegan en un momento en que el gasto militar europeo registra uno de los aumentos más rápidos en décadas.
La discusión sobre el gasto militar en Europa no ocurre en el vacío. En los últimos años, el tema se ha convertido en un punto central dentro de la OTAN (la alianza militar que reúne a Estados Unidos, Canadá y gran parte de Europa).
El presidente estadounidense Donald Trump ha presionado durante años para que los países europeos aumenten significativamente sus presupuestos de defensa, argumentando que Estados Unidos asume una parte desproporcionada del costo de la seguridad del bloque.
Como resultado, los aliados de la OTAN han debatido nuevos objetivos de gasto mucho más ambiciosos. Entre ellos figura la posibilidad de alcanzar alrededor del 5% del PIB en defensa y actividades relacionadas con la defensa para 2035, muy por encima del antiguo objetivo del 2%.
Esta dinámica ya está teniendo efectos visibles: en 2025 el gasto militar europeo alcanzó aproximadamente 563.000 millones de dólares, un aumento del 12,6% respecto al año anterior.
En este contexto, el papa interpretó la carrera por aumentar los presupuestos militares como un síntoma de prioridades políticas equivocadas y de un debilitamiento de la diplomacia internacional.
Más allá del gasto militar tradicional, León XIV también expresó una preocupación creciente en el ámbito tecnológico: el uso de inteligencia artificial en los sistemas de armas y en la planificación militar.
El pontífice advirtió que la inversión masiva en armamento de alta tecnología, especialmente en sistemas impulsados por IA, podría empujar al mundo hacia una “espiral de aniquilación” si no existe un control ético y político sólido sobre cómo se desarrollan y utilizan estas herramientas.
Este debate ya preocupa a gobiernos, científicos y especialistas en ética. Entre los riesgos señalados se encuentran la automatización de decisiones letales, la aceleración de los conflictos más allá del control humano y el aumento de la probabilidad de escaladas militares rápidas e imprevisibles.
El mensaje central del papa León XIV no se limitó a criticar presupuestos o estrategias militares concretas. Su discurso fue, sobre todo, una llamada a replantear qué significa realmente la seguridad internacional.
Para el pontífice, la estabilidad global depende más del diálogo, la cooperación y las instituciones diplomáticas que de una nueva carrera armamentística.
Al advertir tanto sobre el rearme tradicional como sobre las armas basadas en inteligencia artificial, el papa planteó una elección clara: continuar intensificando la competencia militar o reforzar los mecanismos diplomáticos diseñados para evitar la guerra.
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