En una intervención separada dentro del mismo diálogo, el secretario general de la ASEAN, Kao Kim Hourn, proyectó un mensaje muy distinto. Se mostró optimista respecto a la posibilidad de concluir las negociaciones del COC este mismo año y subrayó que tanto los Estados miembros de la ASEAN como China siguen "comprometidos a impulsar las conversaciones" . Kao reiteró que cerrar el acuerdo para 2026 responde al interés estratégico de todas las partes y que los planes de trabajo ya están en marcha
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El optimismo de Kao es coherente con sus declaraciones públicas anteriores. A finales de 2025, descartó que las tensiones bilaterales entre Filipinas y China estuvieran entre los asuntos de fondo que retrasaban el COC, y afirmó tener "plena confianza" en que el texto se finalizaría . Su tono refleja el papel tradicional de la Secretaría de la ASEAN de mantener vivos los procesos diplomáticos y proyectar normalidad en público, incluso cuando los desacuerdos privados —entre los propios miembros y con Pekín— persisten. Esta postura institucional también encaja con el mensaje diplomático de Pekín; el ministro chino de Asuntos Exteriores, Wang Yi, se reunió con Kao en julio de 2025 para pedir que ambas partes completaran el COC según lo previsto, enmarcándolo como un área clave de cooperación
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El evidente desfase entre un secretario de Defensa que ve las negociaciones como una trampa china y un secretario general que las percibe como una meta viable a corto plazo ilustra el difícil equilibrio que define la diplomacia de la ASEAN en materia de seguridad marítima.
El drama público no debe ocultar el atasco de fondo. Aunque la ASEAN y China finalizaron un borrador único de texto de negociación en 2022 —citado a menudo como un hito—, el documento sigue siendo confidencial y persisten múltiples disputas clave sin resolver:
La presidencia de la ASEAN en 2026, que ostenta Malasia, ha convertido el COC en una prioridad y, según se informa, está presionando para lograr un borrador final durante su mandato . Sin embargo, a fecha de junio de 2026, no hay ninguna prueba pública de un texto definitivo y consensuado. El propio Kao ha reconocido que negociar el texto "no es tarea fácil" y que "son muchas las cuestiones que aún hay que resolver"
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