Una viñeta generada por inteligencia artificial puede imitar un estilo. Pero cuando además lleva la firma de un artista real, puede dar a entender que esa persona la creó. Una investigación de Nieman Lab documentó más de 15 dibujantes de The New Yorker cuyas firmas aparecieron en imágenes generadas por ChatGPT, sin su permiso ni compensación.
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La viñeta de “BLOPER” y la confusión sobre la autoría
Una imagen generada por IA que circuló ampliamente llevaba el seudónimo “BLOPER”, la firma del dibujante Brendan Loper. Loper no había hecho ni firmado la viñeta, pero algunas personas se pusieron en contacto con él para preguntarle si era suya.
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Para Loper, la firma funciona como un “certificado de autenticidad”: la pone en obras que quiere identificar como propias.
17 Verla en una imagen que no hizo no solo puede confundir al público; también atribuye falsamente la obra a un artista.
El caso forma parte de un patrón más amplio: el informe identificó firmas de más de 15 caricaturistas del magazine en imágenes creadas con el generador de OpenAI.
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Una licencia que no incluía las viñetas
OpenAI tenía un acuerdo de licencia de contenidos con Condé Nast, la empresa matriz de The New Yorker. Sin embargo, según la información publicada, ese acuerdo no autorizaba entrenar modelos con las viñetas del magazine. Una licencia para ciertos contenidos no equivale a un permiso general para utilizar cualquier obra ni para reproducir la firma de cada artista.
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Se añadieron restricciones, pero hubo más casos
Después de que Nieman Lab planteara preguntas, se informó que OpenAI añadió restricciones para algunos prompts. En ciertas solicitudes apareció un aviso sobre las salvaguardas de la plataforma, pero también se siguieron reportando imágenes con firmas reales.
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Lo documentado muestra que el sistema podía generar viñetas con firmas de artistas reales, pero no establece exactamente cómo obtuvo cada firma. Tampoco resuelve por sí solo si el entrenamiento del modelo o una imagen concreta infringen derechos de autor. Son cuestiones distintas del problema inmediato de atribución: una imagen generada por IA no debería confundirse con una obra que un dibujante hizo de verdad.