Para ilustrar la dinámica, recurrió a una analogía muy gráfica: comparó a estas empresas con Napster, el servicio de intercambio de archivos de principios de los 2000 que desestabilizó a la industria musical, sugiriendo que las compañías de IA tratan el periodismo como un recurso gratuito que se puede extraer sin límites . Sulzberger señaló que aproximadamente el 30% de las actividades de rastreo de bots de IA violan restricciones técnicas explícitas, incluyendo contenido alojado detrás de muros de pago, lo que evidencia un desprecio deliberado por el consentimiento de los editores
.
En una revelación destacada, Sulzberger hizo público que The New York Times ya ha gastado 20 millones de dólares en su demanda por infracción de derechos de autor contra OpenAI y Microsoft . Utilizó esa cifra para denunciar una hipocresía clave: las empresas de IA pagan sin reparos por el talento, la capacidad de cómputo y la energía que necesitan sus modelos, pero se niegan a compensar los datos —el "cuarto ingrediente esencial"— que constituye el periodismo original
.
"La inteligencia artificial se construye sobre el periodismo", afirmó. "Los beneficios deberían fluir hacia las redacciones" .
Más allá de los agravios económicos, Sulzberger alertó sobre los efectos colaterales del contenido generado por IA en el discurso público. Advirtió que la proliferación de medios sintéticos hace que sea "cada vez más difícil saber de dónde vienen las cosas y si son verdad". A su juicio, la consecuencia más peligrosa no es simplemente que la gente crea falsedades, sino "que ya no crean las cosas verdaderas" .
Pintó un panorama sombrío de un futuro en el que el trabajo costoso y difícil del periodismo original —enviar periodistas a zonas de guerra, investigar la corrupción, exigir cuentas al poder— se vuelve económicamente inviable. "Me temo que nos dirigimos a un futuro con cada vez menos periodistas", dijo a la audiencia .
Trazando un paralelismo con el fatídico abrazo de la industria periodística a las redes sociales hace una década, advirtió: "No podemos permitirnos ser tan ingenuos esta vez" .
Sulzberger presentó una estrategia de cuatro puntos que considera necesaria para que el periodismo sobreviva y prospere en la era de la IA generativa :
Sulzberger tuvo cuidado de aclarar que su discurso no era una condena general de la inteligencia artificial como tecnología. Instó a las redacciones a "usar la IA de la manera correcta" —con responsabilidad, ética y una supervisión humana constante— como una herramienta para mejorar el periodismo, no para reemplazarlo . También pidió a los editores que "sean un destino primero", enfatizando la importancia de construir relaciones directas y leales con las audiencias, en lugar de ceder la distribución a algoritmos de plataformas que pueden cambiar de la noche a la mañana
.
Adelantándose a la esperada crítica desde Silicon Valley, Sulzberger la abordó directamente: "Algunos líderes tecnológicos presentarán mis comentarios de hoy como anti-IA. Como una defensa del viejo statu quo. Como otra institución anquilosada arremetiendo contra los innovadores que impulsan la marcha del progreso". Para él, sin embargo, la defensa de los derechos de autor es la defensa de una herramienta civilizatoria para la búsqueda de la verdad que no puede sacrificarse en aras de la innovación .
Comments
0 comments