Las reservas almacenadas son un colchón que se está agotando. Logan señaló que, hasta ahora, el vacío se ha cubierto mediante la reducción de inventarios, incluyendo liberaciones de emergencia de las reservas estratégicas y el aumento de las exportaciones estadounidenses. Pero esas existencias son finitas: una vez agotadas, la escasez física será inevitable .
Su conclusión fue directa: “el mundo probablemente tendrá que encontrar la manera de utilizar menos petróleo y gas”, en lugar de esperar a que la producción de otros lugares llene el agujero .
Esta advertencia está en línea con una serie de análisis de la Fed de Dallas que se han vuelto más alarmantes a medida que la crisis se prolonga.
Evaluación de impacto económico del 20 de marzo. La Fed de Dallas publicó un análisis de escenarios que mostraba que, si el cierre del Estrecho de Ormuz se mantiene más allá de junio de 2026, el crecimiento económico mundial se reduciría en 2,9 puntos porcentuales anualizados durante el segundo trimestre . La investigación subrayaba que por este paso transita alrededor de una quinta parte del petróleo mundial y que una interrupción de las exportaciones del Golfo retiraría aproximadamente el 20% de los suministros mundiales de crudo del mercado
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Documento de trabajo de abril/mayo de 2026 (WP 2609). Un análisis más detallado modelizó los efectos sobre la inflación y los precios del petróleo en varios escenarios temporales :
El documento también reflejaba que, después de solo cinco semanas de disrupción, la inflación subyacente ya empezaba a dar señales de repunte .
La advertencia de Logan es el reconocimiento público más claro hasta la fecha de un cambio profundo en el seno de la Reserva Federal. Desde que el conflicto comenzó el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques aéreos contra Irán, la perspectiva del banco central se ha transformado .
Los recortes de tipos quedan descartados; las subidas vuelven a la conversación. En su reunión del 18 de marzo, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) mantuvo los tipos estables en el rango de 3,50%–3,75% por segunda reunión consecutiva, pausando lo que se esperaba que fuera un ciclo de bajadas . El presidente de la Fed, Jerome Powell, advirtió que los precios del crudo al alza mantendrían elevados los costes de financiación, y el comité elevó su previsión de inflación para 2026 al 2,7%, frente al 2,4% estimado en diciembre
. A finales de marzo, los operadores ya habían dado un giro radical y empezaban a descontar una posible subida de tipos en lugar de más recortes
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El dilema imposible. La Fed se enfrenta ahora a un shock de inflación por el lado de la oferta que los aumentos convencionales de tipos apenas pueden resolver. A esto se suma una ralentización del crecimiento causada por la misma crisis energética. La situación ha sido descrita por varios miembros del banco central como una “posición imposible”: el conflicto empeora simultáneamente la inflación y el crecimiento, haciendo que cualquier decisión sobre los tipos sea extremadamente arriesgada .
El gobernador de la Fed, Christopher Waller, resumió el sentimiento general: “No sabemos hacia dónde irá esto, pero tenemos que empezar a pensar que tal vez la cautela esté justificada” .
La crisis comenzó el 28 de febrero de 2026 y, aunque el 27 de marzo la Guardia Revolucionaria iraní anunció una reapertura parcial para ciertos buques, el estrecho sigue prácticamente cerrado al tráfico comercial de petroleros . La Agencia Internacional de la Energía (AIE) la ha calificado como la “mayor interrupción de suministro en la historia del mercado mundial del petróleo”
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Un conflicto en punto muerto. El ex secretario de Defensa de EE. UU., Jim Mattis, evaluó que la guerra ha llegado a un estancamiento militar, lo que hace incierto el calendario para la reapertura del estrecho y eleva el riesgo de más daños a la infraestructura energética .
Los almacenes se llenan, la producción se recorta. Al no poder enviarse el crudo, los grandes productores del Golfo —incluida Arabia Saudí— se han visto obligados a reducir su extracción porque los tanques en tierra y el almacenamiento flotante han llegado al límite de su capacidad . Además, cerca de una quinta parte del comercio mundial de gas natural licuado (GNL) también transita por Ormuz, de modo que la perturbación va más allá del petróleo y afecta a los mercados del gas y los fertilizantes
.
Una frágil ventana diplomática. A mediados de mayo de 2026, el asesor diplomático emiratí Anwar Gargash situó las posibilidades de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para reabrir el estrecho en el “50-50%”, lo que sugiere que las conversaciones están activas pero lejos de ser seguras . Por su parte, el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, advirtió que los mercados mundiales del crudo podrían entrar en una “zona roja” en julio o agosto si el tráfico de petroleros no se recupera
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El sector energético no ve una solución rápida. Una encuesta de la Fed de Dallas a ejecutivos de la industria energética estadounidense reveló que la mayoría espera que el tránsito por Ormuz siga restringido al menos hasta agosto, con pocos cambios en la producción nacional de crudo para compensar la disrupción .
El mensaje de Logan despoja al debate de abstracciones financieras y lo sitúa en una realidad física ineludible: la economía global se está quedando sin las reservas de petróleo almacenadas, y ni las maniobras de política monetaria ni la extracción de esquisto podrán cambiar la necesidad fundamental de consumir menos.
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