Los informes disponibles indican que Graham Capital redujo su posición en IBIT aproximadamente un 72% durante el segundo trimestre. Otro informe sitúa el recorte más cerca del 75% y calcula que la posición restante tenía un valor aproximado de 9 millones de dólares.
El material disponible no establece de manera coherente cuántas acciones tenía Graham al inicio y al final del trimestre. Una fuente de datos de carteras registra cerca de 2 millones de acciones valoradas en 67 millones de dólares y una reducción del 38%, mientras que otro registro de un periodo anterior muestra 925.862 acciones. Como estas cifras no encajan con el recorte del 72% comunicado para el segundo trimestre, la conclusión más prudente se limita a la dirección y la magnitud del movimiento: Graham redujo materialmente su exposición declarada a IBIT, pero no es posible verificar con suficiente confianza sus tenencias exactas antes y después ni el valor final de la posición con la información disponible.
Los documentos del segundo trimestre no reflejan una respuesta institucional uniforme ante la caída de bitcoin.
La declaración de Morgan Stanley también muestra por qué es importante distinguir entre instrumentos. Los informes describen una reducción de unidades de ETF externos junto con la aparición de un nuevo fondo de bitcoin bajo la marca Morgan Stanley; los documentos no prueban que se produjera una transferencia directa de activos entre ambos productos.
En el conjunto institucional cubierto por el análisis disponible del segundo trimestre, las posiciones declaradas en ETF de bitcoin aumentaron un 7,5%, pese a que bitcoin cayó aproximadamente un 14% durante el trimestre. En términos agregados, las compras realizadas por otras instituciones superaron las reducciones de Brevan Howard y Graham Capital.
El resultado combina varias señales a la vez: algunos fondos macro redujeron su exposición a ETF al contado, grandes bancos declararon posiciones más elevadas en IBIT, otras instituciones mantuvieron sus tenencias y algunas cambiaron de instrumento o modificaron su exposición a opciones. La evidencia describe un posicionamiento heterogéneo, no un consenso institucional único.
Los recortes se produjeron en un entorno débil para el mercado de criptomonedas. Al cierre del primer semestre de 2026, bitcoin acumulaba una caída de aproximadamente entre el 32% y el 33% en el año, mientras que el descenso del segundo trimestre se situó entre el 13,4% y el 14,2%, según el conjunto de datos utilizado.
Los flujos de los ETF también perdieron impulso. Los ETF de bitcoin al contado cotizados en Estados Unidos registraron más de 465 millones de dólares en salidas entre el 23 y el 24 de julio, cuando la preocupación por unos tipos de interés más altos pesó más que el avance de la política regulatoria. En la semana terminada el 10 de agosto, los 13 fondos registraron aproximadamente 389,7 millones de dólares en retiradas netas, frente a una entrada de 853,5 millones la semana anterior.
Este contexto puede ayudar a explicar por qué algunos gestores redujeron su exposición directa al mercado al contado. No obstante, la evidencia disponible no identifica una causa única para las operaciones de cada firma ni verifica de forma independiente todos los elementos del relato más amplio sobre el estancamiento de la legislación estadounidense sobre criptomonedas.
Los formularios 13F sirven para seguir las posiciones declaradas en valores cotizados en Estados Unidos en una fecha concreta, pero no constituyen un registro de cartera en tiempo real. La infraestructura de datos de la SEC organiza declaraciones y conjuntos de datos periódicos, no información continua sobre las operaciones.
Por tanto, una caída en la posición de IBIT no significa necesariamente que un gestor se haya vuelto estructuralmente bajista respecto a bitcoin. Puede reflejar un rebalanceo, una cobertura, un ajuste de una estrategia de arbitraje o de diferencial, necesidades de liquidez o un traslado desde acciones del ETF al contado hacia opciones u otro instrumento. Los cambios repetidos de Brevan Howard tanto en exposición al contado como en opciones hacen especialmente importante esta limitación.
Lo contrario también es cierto: una posición mayor en un ETF no demuestra por sí sola una tesis alcista duradera. Por lo general, un 13F no revela posiciones cortas, muchos derivados, activos mantenidos fuera de Estados Unidos, operaciones realizadas después del cierre del trimestre ni si la exposición se mantiene para clientes o para el balance propio del gestor.
La lectura más defendible del segundo trimestre es, por tanto, acotada: Brevan Howard y Graham Capital realizaron grandes reducciones declaradas en IBIT, mientras otras instituciones aumentaron o reestructuraron su exposición a los ETF de bitcoin. Las declaraciones muestran un mercado dividido, no una prueba definitiva de que las instituciones en su conjunto hayan abandonado bitcoin.