“Es un buen comienzo. Y estoy muy seguro de que, manteniendo ese mercado abierto, este es un primer tramo de aeronaves, y habrá más por venir”, declaró Ortberg el 27 de mayo en un evento sectorial en EE. UU., según Reuters .
Un detalle crucial es que este compromiso de 200 aviones es un acuerdo completamente nuevo y no incluye ningún pedido previo no anunciado, según una fuente cercana al asunto. Los calendarios de entrega aún están por confirmarse .
Los inversores se habían preparado para un paquete mucho mayor. Antes de la cumbre, fuentes de Reuters adelantaron que se discutía un acuerdo por unos 500 aviones . Cuando Trump anunció un pedido de 200, las acciones de Boeing cayeron alrededor de un 4%
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Un analista de Bloomberg Intelligence describió la cifra de 200 aviones como “decepcionante para un mercado que esperaba 500” . En los días posteriores, Trump añadió otra capa de expectación al declarar desde el Air Force One que China también se había reservado el derecho a comprar hasta 750 aeronaves Boeing en total
. Que esa cifra mayor se materialice o no depende en gran medida del seguimiento que hagan las aerolíneas chinas y de la estabilidad de la relación comercial bilateral.
Ortberg adelantó que el compromiso se “concretará a finales de este año” —es decir, en 2026—, cuando la promesa a nivel gubernamental se convierta en contratos firmes con las aerolíneas . Fuentes cercanas al asunto esperan que las aeronaves se repartan entre las tres grandes aerolíneas estatales de China: Air China, China Eastern y China Southern
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Con un valor estimado de entre 17.000 y 19.000 millones de dólares a precio de catálogo, el tramo está fuertemente orientado hacia la demanda de aviones de pasillo único. Se prevé que cerca del 80% de las aeronaves sean modelos 737 MAX, mientras que el resto corresponderá a aviones de fuselaje ancho .
El Ministerio de Comercio de China confirmó públicamente que el acuerdo incluye un requisito innegociable: EE. UU. debe proporcionar garantías de suministro para las piezas y componentes de los motores de las aeronaves . Ortberg reconoció la importancia de mantener esa fiabilidad en la cadena de suministro de ahora en adelante
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Más allá de la cartera de pedidos, el flujo de entregas también se está descongelando. Ortberg confirmó que China comenzará a recibir entregas de aviones Boeing de nuevo en junio de 2026, tras una suspensión provocada por el conflicto arancelario a principios de ese año. Las aerolíneas chinas habían paralizado las recepciones en abril, después de que Pekín impusiera aranceles de represalia de hasta el 125% a los productos estadounidenses durante un repunte de las tensiones comerciales .
En la misma conferencia de Bernstein, el directivo desglosó objetivos de producción adicionales: su meta es elevar el ensamblaje del 737 MAX desde la treintena de unidades mensuales hasta 42 a mitad de año, y llegar a 47 a finales de 2026, superando así el límite de 38 al mes impuesto por la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) tras las restricciones de seguridad anteriores .
El último pedido significativo de aerolíneas chinas se remontaba a 2017, antes de que las disputas comerciales y la paralización mundial del 737 MAX congelaran casi por completo la relación comercial de Boeing con China . El acuerdo actual se alcanzó en medio de una tregua arancelaria más amplia entre EE. UU. y China, por la cual los aranceles estadounidenses a los productos chinos se redujeron al 30% y los aranceles de represalia chinos a los productos estadounidenses bajaron al 10%
. Ambas naciones también han indicado planes para prorrogar la tregua y recortar aranceles sobre más de 30.000 millones de dólares en bienes adicionales cada una
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Que Ortberg lo defina como un “primer tramo” indica que Boeing ve mucho más recorrido por delante, aunque la magnitud del pedido final aún depende de dos fuerzas impredecibles: la solidez de la tregua arancelaria entre las dos potencias y la voluntad de China de convertir el compromiso político en aviones firmados y entregados. Por ahora, Boeing ha logrado poner un pie en la puerta de un mercado que no puede permitirse perder, con un acuerdo que, si bien es más pequeño de lo esperado, reabre ese canal por primera vez en nueve años.