El cofundador de BitMEX expuso su visión en una entrevista con Laura Shin para el pódcast Unchained el 20 de agosto de 2026. En la misma conversación también habló sobre la forma de obtener exposición a Bitcoin desde los mercados tradicionales: a su juicio, quienes busquen una vía directa hacia BTC deberían considerar un ETF spot como el IBIT de BlackRock antes que las acciones de Strategy.
Hayes describió Ethereum como la mayor posición de su cartera al margen de Bitcoin. Su argumento no es que ETH esté libre de riesgos, sino que considera que su perfil de caída es más resistente que el de muchos criptoactivos pequeños. Ethereum es la segunda mayor criptomoneda por capitalización de mercado, pero en el momento de la entrevista todavía no había superado su máximo de 2021.
Ese rezago es el centro de la tesis. Hayes ve a ETH como un activo especialmente impopular dentro de las criptomonedas de gran capitalización. Si el sentimiento del mercado cambia, esa falta de entusiasmo podría convertirse en combustible para una subida de recuperación. La apuesta, por tanto, no depende de que Ethereum ya esté liderando el mercado, sino de que cierre parte de la brecha si la liquidez y la demanda de los inversores siguen mejorando.
Hayes señaló los 3.000 dólares como el nivel decisivo. En su opinión, una ruptura sostenida por encima de esa cota podría atraer más impulso y llevar a ETH hacia los 5.000 dólares o incluso más allá. Se trata de una previsión, no de una certeza: el escenario depende de que la ruptura se mantenga y de que las condiciones generales de liquidez y mercado continúen siendo favorables.
El contexto temporal también era relevante. Ethereum había subido aproximadamente un 25 % en la semana, mientras que otros informes describían un avance diario cercano al 20 % durante un repunte generalizado del mercado cripto. La subida coincidió con una recuperación de la demanda de fondos cotizados y con una intensa actividad en derivados.
La actividad pública de las carteras vinculadas a Hayes ofrece un contrapunto a su visión alcista de largo plazo. Informes basados en datos on-chain señalaron que vendió 6.000 ETH en junio con una pérdida estimada de unos 606.000 dólares. Antes había adquirido aproximadamente 5.900 ETH a un precio medio cercano a 1.793 dólares y los vendió a una media próxima a 1.690 dólares.
En julio cambió de rumbo. Los informes identificaron una primera acumulación de unos 1.939 ETH, valorados en aproximadamente 3,7 millones de dólares: 646 ETH llegaron a través de Galaxy Digital y otros 1.293 ETH fueron comprados posteriormente.
Más tarde añadió 3.298 ETH por unos 6,39 millones de dólares. Con ello, las compras comunicadas en julio ascendieron a 7.213 ETH por aproximadamente 13,87 millones de dólares, a un precio medio cercano a 1.923 dólares. Después de que ETH bajara de unos 1.960 a 1.872 dólares, los informes estimaron que la posición acumulaba pérdidas no realizadas de entre 301.000 y 368.000 dólares, según el momento y la fuente consultada.
Un análisis separado de varias carteras atribuidas a Hayes calculó pérdidas de aproximadamente 2,04 millones de dólares en operaciones con ETH a lo largo de un historial de trading más amplio. La atribución de carteras y el cálculo de pérdidas y ganancias on-chain pueden ser difíciles de verificar de forma independiente, por lo que esa cifra debe entenderse como una estimación, no como una contabilidad definitiva de toda su trayectoria con Ethereum.
La lección para los inversores es clara: una tesis favorable a largo plazo no elimina la volatilidad de corto plazo, el riesgo de ejecución ni el coste de vender y recomprar a precios diferentes.
Hayes también sostuvo que los inversores que quieran exposición a Bitcoin a través de una bolsa convencional deberían utilizar un ETF spot de BTC, como el IBIT de BlackRock o un producto comparable, en lugar de comprar acciones de Strategy.
La diferencia es estructural. Un ETF spot está diseñado para ofrecer exposición directa al precio de Bitcoin. Strategy, en cambio, es una empresa operativa cuya acción también depende de sus decisiones de financiación, de su balance y de la relación entre su valoración bursátil y el valor de los bitcoins que posee. Los comentarios que resumieron la posición de Hayes describieron los ETF como instrumentos que cotizan más cerca de su valor liquidativo y que evitan algunos riesgos corporativos y primas o descuentos adicionales.
Eso no significa que un ETF sea idéntico a poseer Bitcoin: las comisiones, las diferencias de seguimiento, el horario bursátil y la propia estructura del fondo siguen siendo relevantes. El argumento de Hayes es más concreto: para quien busca la vía más directa hacia BTC dentro del mercado de valores, una empresa que mantiene Bitcoin en su tesorería no es necesariamente el vehículo más eficiente.
El entorno de mercado ofrecía motivos tanto para el optimismo como para la cautela. Los ETF spot de Bitcoin en Estados Unidos registraron entradas netas de 517,19 millones de dólares el 20 de agosto, incluidos 284,7 millones para el IBIT de BlackRock. Otros informes situaron las entradas recientes en los ETF spot de Ethereum en 71,468 millones de dólares.
Bitcoin también superó los 69.000 dólares durante el repunte, mientras que otros reportes lo situaron por encima de los 70.000 dólares y a Ethereum por encima de los 2.200 dólares. El precio exacto dependía de la hora de cada informe, pero el panorama general era consistente: las dos principales criptomonedas avanzaban con fuerza mientras cambiaban la demanda de ETF y las posiciones apalancadas.
El riesgo era que una parte del movimiento reflejara compras forzadas y no únicamente nueva demanda al contado de largo plazo. En 24 horas se liquidaron aproximadamente 3.350 millones de dólares en posiciones cripto, de los cuales unos 3.000 millones correspondieron a posiciones cortas. Una presión compradora de este tipo puede acelerar una ruptura, pero también dejar los precios expuestos a un retroceso cuando desaparecen las compras obligadas.
El argumento de Hayes a favor de ETH se apoya en tres ideas: es un criptoactivo de gran capitalización relativamente resistente, todavía está por debajo de su máximo anterior y una ruptura por encima de 3.000 dólares podría cambiar la psicología del mercado. Su escenario de 5.000 dólares o más es, por tanto, una tesis de recuperación dependiente del impulso, no un objetivo garantizado.
Al mismo tiempo, su historial de operaciones demuestra que una tesis sólida no equivale a una señal fiable para el corto plazo. Vendió con pérdidas, volvió a entrar con millones de dólares y vio cómo la nueva posición pasaba a terreno negativo poco después. Las entradas en ETF y el cierre de posiciones cortas ayudaron a sostener el repunte, pero el volumen de liquidaciones también aumentó el riesgo de volatilidad.
Para los inversores de Bitcoin que operan desde una cuenta bursátil tradicional, la preferencia adicional de Hayes es sencilla: comparar un ETF spot como IBIT con las acciones de Strategy según la exposición que realmente se busca. El ETF pretende seguir Bitcoin de forma más directa; las acciones de Strategy añaden variables corporativas y de estructura de mercado que pueden amplificar tanto las ganancias como las pérdidas.
El cofundador de BitMEX expuso su visión en una entrevista con Laura Shin para el pódcast Unchained el 20 de agosto de 2026. En la misma conversación también habló sobre la forma de obtener exposición a Bitcoin desde los mercados tradicionales: a su juicio, quienes busquen una vía directa hacia BTC deberían considerar un ETF spot como el IBIT de BlackRock antes que las acciones de Strategy.
Hayes describió Ethereum como la mayor posición de su cartera al margen de Bitcoin. Su argumento no es que ETH esté libre de riesgos, sino que considera que su perfil de caída es más resistente que el de muchos criptoactivos pequeños. Ethereum es la segunda mayor criptomoneda por capitalización de mercado, pero en el momento de la entrevista todavía no había superado su máximo de 2021.
Ese rezago es el centro de la tesis. Hayes ve a ETH como un activo especialmente impopular dentro de las criptomonedas de gran capitalización. Si el sentimiento del mercado cambia, esa falta de entusiasmo podría convertirse en combustible para una subida de recuperación. La apuesta, por tanto, no depende de que Ethereum ya esté liderando el mercado, sino de que cierre parte de la brecha si la liquidez y la demanda de los inversores siguen mejorando.
Hayes señaló los 3.000 dólares como el nivel decisivo. En su opinión, una ruptura sostenida por encima de esa cota podría atraer más impulso y llevar a ETH hacia los 5.000 dólares o incluso más allá. Se trata de una previsión, no de una certeza: el escenario depende de que la ruptura se mantenga y de que las condiciones generales de liquidez y mercado continúen siendo favorables.
El contexto temporal también era relevante. Ethereum había subido aproximadamente un 25 % en la semana, mientras que otros informes describían un avance diario cercano al 20 % durante un repunte generalizado del mercado cripto. La subida coincidió con una recuperación de la demanda de fondos cotizados y con una intensa actividad en derivados.
La actividad pública de las carteras vinculadas a Hayes ofrece un contrapunto a su visión alcista de largo plazo. Informes basados en datos on-chain señalaron que vendió 6.000 ETH en junio con una pérdida estimada de unos 606.000 dólares. Antes había adquirido aproximadamente 5.900 ETH a un precio medio cercano a 1.793 dólares y los vendió a una media próxima a 1.690 dólares.
En julio cambió de rumbo. Los informes identificaron una primera acumulación de unos 1.939 ETH, valorados en aproximadamente 3,7 millones de dólares: 646 ETH llegaron a través de Galaxy Digital y otros 1.293 ETH fueron comprados posteriormente.
Más tarde añadió 3.298 ETH por unos 6,39 millones de dólares. Con ello, las compras comunicadas en julio ascendieron a 7.213 ETH por aproximadamente 13,87 millones de dólares, a un precio medio cercano a 1.923 dólares. Después de que ETH bajara de unos 1.960 a 1.872 dólares, los informes estimaron que la posición acumulaba pérdidas no realizadas de entre 301.000 y 368.000 dólares, según el momento y la fuente consultada.
Un análisis separado de varias carteras atribuidas a Hayes calculó pérdidas de aproximadamente 2,04 millones de dólares en operaciones con ETH a lo largo de un historial de trading más amplio. La atribución de carteras y el cálculo de pérdidas y ganancias on-chain pueden ser difíciles de verificar de forma independiente, por lo que esa cifra debe entenderse como una estimación, no como una contabilidad definitiva de toda su trayectoria con Ethereum.
La lección para los inversores es clara: una tesis favorable a largo plazo no elimina la volatilidad de corto plazo, el riesgo de ejecución ni el coste de vender y recomprar a precios diferentes.
Hayes también sostuvo que los inversores que quieran exposición a Bitcoin a través de una bolsa convencional deberían utilizar un ETF spot de BTC, como el IBIT de BlackRock o un producto comparable, en lugar de comprar acciones de Strategy.
La diferencia es estructural. Un ETF spot está diseñado para ofrecer exposición directa al precio de Bitcoin. Strategy, en cambio, es una empresa operativa cuya acción también depende de sus decisiones de financiación, de su balance y de la relación entre su valoración bursátil y el valor de los bitcoins que posee. Los comentarios que resumieron la posición de Hayes describieron los ETF como instrumentos que cotizan más cerca de su valor liquidativo y que evitan algunos riesgos corporativos y primas o descuentos adicionales.
Eso no significa que un ETF sea idéntico a poseer Bitcoin: las comisiones, las diferencias de seguimiento, el horario bursátil y la propia estructura del fondo siguen siendo relevantes. El argumento de Hayes es más concreto: para quien busca la vía más directa hacia BTC dentro del mercado de valores, una empresa que mantiene Bitcoin en su tesorería no es necesariamente el vehículo más eficiente.
El entorno de mercado ofrecía motivos tanto para el optimismo como para la cautela. Los ETF spot de Bitcoin en Estados Unidos registraron entradas netas de 517,19 millones de dólares el 20 de agosto, incluidos 284,7 millones para el IBIT de BlackRock. Otros informes situaron las entradas recientes en los ETF spot de Ethereum en 71,468 millones de dólares.
Bitcoin también superó los 69.000 dólares durante el repunte, mientras que otros reportes lo situaron por encima de los 70.000 dólares y a Ethereum por encima de los 2.200 dólares. El precio exacto dependía de la hora de cada informe, pero el panorama general era consistente: las dos principales criptomonedas avanzaban con fuerza mientras cambiaban la demanda de ETF y las posiciones apalancadas.
El riesgo era que una parte del movimiento reflejara compras forzadas y no únicamente nueva demanda al contado de largo plazo. En 24 horas se liquidaron aproximadamente 3.350 millones de dólares en posiciones cripto, de los cuales unos 3.000 millones correspondieron a posiciones cortas. Una presión compradora de este tipo puede acelerar una ruptura, pero también dejar los precios expuestos a un retroceso cuando desaparecen las compras obligadas.
El argumento de Hayes a favor de ETH se apoya en tres ideas: es un criptoactivo de gran capitalización relativamente resistente, todavía está por debajo de su máximo anterior y una ruptura por encima de 3.000 dólares podría cambiar la psicología del mercado. Su escenario de 5.000 dólares o más es, por tanto, una tesis de recuperación dependiente del impulso, no un objetivo garantizado.
Al mismo tiempo, su historial de operaciones demuestra que una tesis sólida no equivale a una señal fiable para el corto plazo. Vendió con pérdidas, volvió a entrar con millones de dólares y vio cómo la nueva posición pasaba a terreno negativo poco después. Las entradas en ETF y el cierre de posiciones cortas ayudaron a sostener el repunte, pero el volumen de liquidaciones también aumentó el riesgo de volatilidad.
Para los inversores de Bitcoin que operan desde una cuenta bursátil tradicional, la preferencia adicional de Hayes es sencilla: comparar un ETF spot como IBIT con las acciones de Strategy según la exposición que realmente se busca. El ETF pretende seguir Bitcoin de forma más directa; las acciones de Strategy añaden variables corporativas y de estructura de mercado que pueden amplificar tanto las ganancias como las pérdidas.