La Agencia Internacional de la Energía (AIE) confirmó que el conflicto había retirado en torno a 11 millones de barriles diarios del suministro global, un impacto mayor que las crisis del petróleo de 1973 y 1979 combinadas . La consultora Wood Mackenzie corroboró esta cifra al informar de que se habían restringido más de 11 millones de barriles diarios de producción de crudo y condensado del Golfo
. Los precios del crudo Brent se dispararon hasta los $126 por barril en marzo de 2026 antes de entrar en un rango volátil y elevado
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En una reunión técnica a puerta cerrada en la sede central de la OPEP en Viena, el 1 de junio de 2026, consultores y analistas del sector lanzaron un mensaje contundente a los delegados de la OPEP+: la disrupción del suministro persistirá hasta finales de 2026, incluso si la vía marítima se reabre con prontitud, y se necesitarán muchos meses para volver a los niveles anteriores a la guerra .
Dos asistentes confirmaron la evaluación, que coincide con el creciente consenso entre las compañías petroleras nacionales del Golfo y los bancos occidentales de que los daños físicos, los cuellos de botella logísticos y las interrupciones de personal son tan graves que una recuperación rápida es estructuralmente imposible . Un análisis de S&P Global estimó que los productores de crudo de Oriente Medio necesitarían meses —"quizás más de medio año"— para restablecer por completo la producción una vez terminada la guerra, con reactivaciones de yacimientos que podrían llevar hasta siete meses dependiendo del tiempo que el activo haya estado fuera de servicio
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El consejero delegado de la Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dabi (ADNOC), Sultan al-Jaber, presentó uno de los calendarios de recuperación más concretos y alarmantes. En una intervención en un evento del Atlantic Council a finales de mayo de 2026, afirmó que las interrupciones del suministro energético podrían no resolverse por completo hasta mediados de 2027, aunque las hostilidades cesaran de inmediato .
Sus palabras exactas, ampliamente citadas en la prensa financiera y energética, fueron: "Incluso si este conflicto termina mañana, se necesitarán al menos cuatro meses para volver al 80% de los flujos anteriores al conflicto, y los flujos completos no regresarán antes del primer o incluso segundo trimestre de 2027" .
Al-Jaber no se limitó a un plazo. Calificó el bloqueo de "terrorismo económico" y lo tachó de un "precedente peligroso para el mundo", argumentando que permitir que un solo país estrangule una quinta parte del comercio energético mundial amenaza a toda la economía global . También aprovechó su plataforma para reclamar soluciones estructurales: nuevas inversiones en almacenamiento, oleoductos y capacidad de producción para hacer el sistema energético mundial menos vulnerable a las disrupciones en los puntos de estrangulamiento
. El presidente de Saudi Aramco, Amin Nasser, se hizo eco de la advertencia de 2027, declarando a los analistas a mediados de mayo que, si el estrecho permanecía cerrado unas semanas más, la recuperación podría prolongarse hasta el próximo año
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El equipo de materias primas de Société Générale ha sido uno de los más pesimistas sobre una recuperación rápida. Los analistas señalaron que las interrupciones mantienen los mercados petroleros bajo una "tensión significativa", con precios elevados y alta volatilidad agravada por los recortes de producción de la OPEP+ y una capacidad excedente extremadamente ajustada .
El banco ve la crisis como una amenaza estructural, y no como un evento a corto plazo . A finales de marzo, revisó sus perspectivas para el crudo, advirtiendo de que el Brent podría dispararse hacia los $150 por barril en un escenario en el que el Estrecho de Ormuz permanezca cerrado durante dos meses y se acumulen daños duraderos en la oferta. Elevó su previsión para el Brent a finales de 2026 a $80/barril desde los $65, citando las grandes pérdidas de producción de la OPEP, los inventarios ajustados y una destrucción de la demanda hasta ahora limitada
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Más recientemente, los analistas de Société Générale, Michael Haigh y Jeremy Sellem, examinaron el propuesto marco de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán y concluyeron que este solo restablecería los flujos gradualmente. Consideran que la normalización del suministro físico se retrasará hasta finales de 2026, y que el alivio para los consumidores en Asia no llegará hasta finales de octubre. Incluso si se mantiene un memorando de alto el fuego de 60 días y las minas se retiran en 30 días, un flujo significativo a través del estrecho se reanudaría "como muy pronto, a finales de agosto de 2026", persistiendo el backwardation en los mercados de futuros hasta 2027 .
El escenario base de la AIE asume que los flujos a través de Ormuz se reanudarán gradualmente a partir de junio de 2026, pero la agencia advierte de que la recuperación de la oferta será mucho más lenta que la de la demanda debido a los daños en las infraestructuras, los cuellos de botella logísticos y la enorme complejidad de reactivar los yacimientos paralizados . La AIE ha subrayado en repetidas ocasiones que el shock de oferta limitará los mercados durante meses después de que se reabran las rutas marítimas
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Por parte de los inversores, JPMorgan ha advertido de que los inventarios comerciales de petróleo en las economías desarrolladas podrían "acercarse a niveles de estrés operativo" a mediados de año si el cierre persiste, lo que eleva el riesgo de un repunte "no lineal" de los precios o de compras masivas por pánico . Los resultados de búsqueda no capturaron comentarios directos de Morgan Stanley, pero el panorama general del mercado a partir de las evidencias muestra que los inversores han estado operando bajo un frágil optimismo de alto el fuego, mientras los analistas advierten que los inventarios son peligrosamente bajos y que una dislocación repentina de precios sigue siendo un riesgo grave
. El Banco Mundial, por su parte, proyectó un déficit de 3,7 millones de barriles diarios en el segundo trimestre de 2026 debido a la reducción de la producción en Oriente Medio
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La crisis del Estrecho de Ormuz de 2026 ya ha superado la destrucción de oferta de los shocks petroleros de 1973 y 1979 combinados, y el consenso de los asesores de la OPEP+, el CEO de ADNOC y bancos como Société Générale es claro: ni siquiera un alto el fuego inmediato produciría una recuperación inmediata. El suministro físico probablemente seguirá restringido hasta, como mínimo, finales de 2026; es posible que los flujos completos anteriores a la guerra no regresen hasta 2027; y la lección estructural —que una sola vía marítima de 33 kilómetros puede mantener como rehén a la economía global— redefinirá las estrategias de inversión energética durante los próximos años.
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