El problema está en la señal política. Reportes distribuidos por AP señalaron que Trump autorizó en diciembre un paquete de armas para Taiwán de US$11.000 millones, descrito como la mayor venta de armamento estadounidense jamás aprobada para la isla, pero que antes de la cumbre aún no había avanzado con las entregas y el propio Trump había reconocido que habló de la venta con Xi . Otro informe habló de un posible paquete de US$14.000 millones que funcionarios en Taipéi decían que seguía en marcha, lo que muestra que las cifras y los calendarios han sido reportados de forma distinta .
Para Taipéi, la señal práctica pesa tanto como el comunicado oficial. Según un recuento del paquete de diciembre, el Departamento de Estado presentó la venta como una forma de ayudar a Taiwán a modernizar sus fuerzas armadas y mantener una capacidad defensiva creíble . Si ese apoyo avanza pese a la presión china, refuerza la continuidad. Si se frena alrededor de la cumbre, abre la pregunta de si Pekín puede influir en decisiones estadounidenses mediante diplomacia al más alto nivel.
El comentario de Trump de que estaba «hablando» con Xi sobre las ventas de armas a Taiwán llamó la atención por las llamadas Seis Garantías, un conjunto de compromisos estadounidenses citados con frecuencia en los debates sobre la política hacia Taiwán. Taiwan Insight recuerda que una de esas garantías dice que Estados Unidos «no ha aceptado consultar con la República Popular China» sobre las ventas de armas a Taiwán .
La diferencia es crucial. Washington puede gestionar tensiones con Pekín sin tratar a China como codecisor. Pero si Trump presenta las ventas de armas a Taiwán como algo que debe negociarse con Xi, aliados y críticos podrían interpretarlo como la concesión a Pekín de un veto de facto sobre el apoyo defensivo a la isla.
La señal más tranquilizadora para Taipéi sería que la venta siguiera adelante pese a las objeciones chinas, acompañada de un lenguaje que no sugiera que se necesita la aprobación de Pekín . Eso apuntaría a continuidad con la política estadounidense existente y haría más difícil argumentar que el apoyo defensivo a Taiwán se está cambiando por una cumbre más cómoda.
También respondería al intento de Pekín de convertir Taiwán en la prueba central de la relación bilateral. Antes de la cumbre, el mensaje chino ya colocaba a Taiwán como el «mayor riesgo» en los vínculos con Washington y sugería que la forma en que EE. UU. manejara el asunto influiría en la estabilidad de la relación .
Un aplazamiento no demostraría por sí solo que la política de EE. UU. ha cambiado. Las transferencias de armas pueden tener calendarios complejos, y un informe indicó que funcionarios en Taipéi creían que un posible paquete seguía en marcha pese a las preocupaciones vinculadas a la cumbre .
Pero, políticamente, un retraso o recorte en torno a la reunión de Pekín sería fácil de interpretar como una concesión a Xi. Esa lectura ganaría fuerza porque los reportes ya describían a Trump como más ambivalente hacia Taiwán y señalaban que el paquete de US$11.000 millones aún no había avanzado con las entregas . El apoyo estadounidense podría parecer más condicional, incluso si los comunicados oficiales siguieran diciendo lo contrario.
La señal de alarma más fuerte sería un lenguaje que presentara las ventas de armas a Taiwán como parte de un trato más amplio entre Estados Unidos y China. Pekín ya ha encuadrado Taiwán como un riesgo clave para la relación . Si Washington adopta ese marco y trata las necesidades defensivas de Taipéi como algo que debe despejarse con Pekín, las dudas sobre la firmeza estadounidense crecerán.
La forma en que Trump maneje las ventas de armas a Taiwán no resolverá por sí sola toda la pregunta sobre el futuro compromiso de EE. UU. La Casa Blanca y el Departamento de Estado han dicho que la política y el compromiso siguen sin cambios .
Pero la cumbre mostrará cuánto pesan esas declaraciones en la diplomacia de Trump. Si las ventas avanzan y Washington evita un lenguaje que otorgue a Pekín poder de veto, Taipéi recibirá una señal de continuidad. Si se posponen, se reducen o se negocian abiertamente, el mensaje será otro: que el apoyo estadounidense a Taiwán puede volverse negociable cuando Trump busca un acuerdo más amplio con Xi.