La advertencia llega en un momento en que múltiples presiones se alinean simultáneamente:
Torero señaló que los precios de las materias primas subirán hasta finales de 2026, y que los aumentos en los precios minoristas de los alimentos se producirán con un desfase de 3 a 6 meses . Los riesgos más altos se concentran en el Sudeste Asiático (Indonesia, Filipinas), el sur de Asia, el Sahel, el sur de África y el Corredor Seco de América Latina, regiones donde la dependencia del arroz y la exposición a las importaciones son mayores .
Oxford Economics estima ahora que los factores climáticos contribuirán más a la inflación alimentaria de 2027 que el impacto menguante de la guerra. Sus pronósticos indican que las olas de calor serán "un factor de aumento de precios de los alimentos más fuerte el próximo año que la guerra" . Deutsche Bank calcula que el shock de materias primas de la primavera elevará los precios de los alimentos en torno a un 1,3% en el Reino Unido y un 0,8% en la eurozona .
Las proyecciones a largo plazo de la FAO ya estimaban que casi 600 millones de personas podrían sufrir desnutrición crónica para 2030, siendo los conflictos, la variabilidad climática y los fenómenos extremos, y las dificultades económicas los principales impulsores .
La afirmación específica de "pérdidas globales totales que podrían superar los 4 billones de dólares hasta 2030" no aparece en los documentos de Reuters, DW, Firstpost o la FAO que fueron revisados. La cifra de 4 billones de dólares podría provenir de un ejercicio de modelización económica independiente (por ejemplo, de un banco de desarrollo o un pronosticador privado) y no de la propia FAO. Las proyecciones directamente expresadas por la FAO se centran en cifras de desnutrición, índices de precios de alimentos y poblaciones con hambre aguda, no en estimaciones agregadas de pérdidas en dólares .
Además, algunos analistas señalan que la mejora de las lluvias y las abundantes reservas de granos en ciertas regiones podrían ayudar a limitar los impactos económicos internos , y que las existencias actuales están absorbiendo los shocks iniciales de oferta, lo que significa que el impacto real podría comenzar a materializarse solo si el tráfico por el estrecho de Ormuz no se reanuda .