Cuando el conflicto hizo una pausa y el estrecho se reabrió, los proveedores de Oriente Medio reanudaron sus envíos normales. Las refinerías estatales indias ya se habían asegurado 60 días de suministro y no tenían prisa por comprar cargamentos venezolanos . El resultado: un rápido desmantelamiento de la ola de compras de emergencia.
La composición de la base de clientes de Venezuela ha cambiado más en siete meses que en la década anterior.
China dejó de comprar por completo después de que la operación militar estadounidense sacara al presidente Nicolás Maduro en enero de 2026 . PetroChina instruyó a sus operadores a no comprar crudo venezolano comercializado bajo control estadounidense
. Los últimos buques que transportaban crudo venezolano sancionado a China llegaron a finales de enero
. EE.UU. dijo que permitiría a China comprar, pero solo a precios que no fueran de "subcotización" —una condición que congeló efectivamente el antiguo comercio con descuento
.
EE.UU. se convirtió en el comprador dominante. Las importaciones estadounidenses de petróleo venezolano (crudo más productos) saltaron a aproximadamente 786.000 bpd en julio, la cifra más alta desde principios de 2019, frente a los 284.000 bpd de enero . Eso representa aproximadamente el 68% de las exportaciones totales de Venezuela en julio, que fueron de 1,16 millones de bpd
.
India siguió siendo un comprador importante a pesar del retroceso de julio, pero con volúmenes mucho más bajos que los 427.000 bpd que compró en mayo .
Una nota sobre las cifras: Existe una discrepancia entre dos conjuntos de datos creíbles. Reuters informa que las exportaciones totales de petróleo de Venezuela (crudo más productos) fueron de 1,16 millones de bpd en julio . Los datos de Kpler, citados por Investing.com y otros, sitúan las exportaciones de solo crudo en 856.000 bpd —una caída del 25%
. La cifra de Reuters probablemente incluye productos derivados del petróleo. Ambas fuentes coinciden en la historia direccional: las compras indias se desplomaron mientras que las compras estadounidenses se dispararon.
La recuperación de las exportaciones venezolanas desde la salida de Maduro ha sido dramática pero frágil. Los datos de julio muestran cómo una desescalada a miles de kilómetros de distancia —una pausa temporal en Oriente Medio— puede socavar instantáneamente la demanda y exponer debilidades estructurales.
Las refinerías del país siguen en mal estado. Reuters las describió como "feas y oxidadas" —reliquias que serán difíciles de reactivar tras años de falta de inversión . La capacidad de producción de PDVSA es una fracción de los niveles históricos. Los socios clave de PDVSA aún esperan autorizaciones de EE.UU. para expandir sus operaciones
.
EE.UU. ahora controla la comercialización de las exportaciones petroleras venezolanas . Esto crea una dependencia excesiva de un solo comprador. Cualquier cambio en la política estadounidense o en la demanda interna tendría un impacto desproporcionado porque no existe una base de clientes diversificada que pueda absorber el golpe.
Mientras tanto, China —que alguna vez fue el mayor cliente de Venezuela, representando el 75% de las exportaciones en 2025— no ha comprado ni un solo barril desde enero . La antigua relación de petróleo-por-préstamos que sostuvo al gobierno de Maduro durante años está efectivamente muerta
.
La economía venezolana, dependiente del petróleo, enfrenta múltiples riesgos superpuestos: deterioro de la infraestructura, condiciones inciertas de las licencias estadounidenses, excesiva concentración de compradores y negociaciones de paz en curso que podrían estabilizar o perturbar aún más los flujos comerciales . La trayectoria sigue siendo muy incierta.
La conclusión: la caída de las exportaciones de Venezuela en julio no es un hecho aislado. Es una señal de advertencia de que la recuperación petrolera posterior a Maduro se asienta sobre cimientos frágiles —y de que los acontecimientos globales lejos de Caracas pueden redefinir su destino económico de la noche a la mañana.