Las huelgas añadieron más presión. Los pilotos de Lufthansa secundaron paros en abril y mayo, recortando la capacidad en el eje alemán y provocando cancelaciones en cadena . Al mismo tiempo, un conflicto laboral con los controladores aéreos españoles afectó a aeropuertos de todo el país .
El mal tiempo actuó como detonante. Varias borrascas atlánticas y tormentas eléctricas coincidieron con unas plantillas de controladores ya bajo mínimos, obligando a detener operaciones en tierra y generando un efecto dominó de retrasos por toda Europa Occidental y Central . Cuando el clima golpea una red saturada, las réplicas duran días.
El volumen récord de pasajeros no dejó margen para absorber el impacto. Los aeropuertos europeos gestionaron 2.600 millones de viajeros en 2025, y las previsiones para el verano de 2026 apuntaban a una nueva marca histórica . El tráfico anual de vuelos para 2026 se proyectó en un crecimiento del 3,1%, hasta los 11,4 millones de vuelos, lo que significa operar al límite o por encima de la capacidad prepandemia .
Los cierres de infraestructuras añadieron complicaciones a nivel local. El aeropuerto de Santiago de Compostela cerró por completo del 23 de abril al 27 de mayo por obras de renovación de pista, desviando tráfico a otros centros y tensando aún más la red .
Los problemas se concentraron, pero no fueron aislados. Múltiples grandes centros de conexión se vieron afectados en las mismas franjas de 24 horas.
El caos golpeó tanto a las aerolíneas de bajo coste como a las tradicionales. Ryanair fue citada repetidamente como una de las más perjudicadas en varios episodios de mayo . La huelga de pilotos de Lufthansa en abril y mayo redujo directamente su capacidad en los centros de conexión alemanes . Wizz Air e Iberia ya habían aparecido en las listas de afectadas en marzo . British Airways, KLM, easyJet y Air France registraron cifras de tres dígitos en vuelos afectados durante los eventos de abril .
Los problemas estructurales que alimentaron la crisis de mayo llevan años gestándose y no hay indicios de que se vayan a resolver a corto plazo.
El tráfico crece más rápido que las mejoras de capacidad. Eurocontrol prevé más de 11 millones de vuelos en Europa entre junio y septiembre de 2026, un 4% más que en el verano de 2025 . La red ya está altamente saturada; el director de operaciones de gestión del tráfico aéreo de Eurocontrol la describió como “una red muy saturada donde cualquier problema se convierte en un problema de red” . En el verano de 2025, el tráfico creció un 4,7% interanual, pero los retrasos se dispararon un 47% .
La falta de personal en los centros de control es estructural, no algo coyuntural. El análisis de IATA muestra que los problemas de capacidad y plantilla han causado más del 70% de todos los costes por retrasos en la gestión del tráfico aéreo desde 2015 (aproximadamente 17.500 millones de euros), y que estas deficiencias se están mitigando “de forma inadecuada, especialmente en Francia y Alemania” . Según los informes, los centros de control de Europa Central operan con un déficit de personal del 12% respecto a los niveles de 2019 . Formar a un controlador aéreo lleva años, por lo que esta carencia no se va a solucionar este verano.
Los líderes del sector dan la voz de alarma. El CEO de Ryanair ya advirtió en enero de 2026 de que el verano sería “otro desastre con el control aéreo”, vaticinando que las huelgas francesas se reanudarían y que los controladores no se presentarían a trabajar los fines de semana . El evento Aviation Engage de Eurocontrol, en mayo de 2026, puso de manifiesto los persistentes límites estructurales de capacidad, la escasez de controladores y la urgente necesidad de acelerar el rediseño del espacio aéreo .
Los datos mensuales confirman una fragilidad recurrente. En marzo, Europa registró 1.843 retrasos y 158 cancelaciones . En abril, las tormentas y la falta de controladores afectaron a unos 1.680 vuelos, con cifras de tres dígitos en aerolíneas como Lufthansa, KLM y Ryanair . Y a finales de mayo, un solo día, el 21 de mayo, dejó 1.453 vuelos afectados . La tendencia no mejora.
El margen de error es mínimo. Los datos semanales de Eurocontrol de finales de abril mostraron que la capacidad y la dotación de personal de los centros de control causaron el 59% de todos los retrasos en ruta en la semana 17 . En la semana 15, durante la huelga de Lufthansa, esa cifra llegó al 78% . Cada vez que llega mal tiempo o un conflicto laboral, el sistema se desmorona.
Lo sucedido a finales de mayo es el síntoma de una crónica falta de inversión en la infraestructura de control aéreo en un momento de demanda disparada. Sin reformas de calado —contrataciones urgentes, modernización del espacio aéreo y una mejor coordinación transfronteriza—, el patrón de grandes retrasos y cancelaciones se repetirá durante todo el verano y más allá. Los pasajeros deben prepararse para una incertidumbre continua, sobre todo en los días de mayor tránsito, cuando cualquier imprevisto externo provocará un efecto dominó en los centros de conexión más transitados del continente.