Intel, por su parte, está viviendo su propio resurgir, impulsada no por un único producto, sino por el giro de alto riesgo de todo su negocio de fabricación de chips. Su vanguardista nodo de proceso 18A (de 1,8 nanómetros) alcanzó la producción en alto volumen a principios de 2026, un hito que muchos dudaban que fuera posible . Este salto tecnológico recibió un importante espaldarazo en mayo, cuando surgieron informes de que Apple estaba explorando los servicios de fundición de Intel para la producción de chips en Estados Unidos, una noticia que catapultó la acción un 14% en un solo día
. Más allá del potencial de su negocio de fundición, el negocio principal de Intel también se está beneficiando del ciclo de inversión en IA; la compañía tiene agotada su capacidad de CPU para servidores para todo 2026 debido a la demanda de los grandes proveedores de la nube, y se espera que los precios medios de venta aumenten
. Sin embargo, el rally ha sido volátil; una previsión para el primer trimestre de 2026 que decepcionó a los inversores sirvió como recordatorio de que su recuperación financiera aún no está consolidada
.
Al otro lado del Atlántico, Nokia ha ejecutado una de las reinvenciones más drásticas del año. La empresa finlandesa, mundialmente conocida por sus teléfonos y equipos de telecomunicaciones, ha pivotado hasta convertirse en un especialista en infraestructura de redes de IA. La piedra angular de esta transformación es una alianza estratégica con Nvidia, que incluye una inversión de 1.000 millones de dólares en el capital de Nokia . Esta colaboración busca integrar la tecnología de IA de Nvidia en las actuales redes 5G y las futuras 6G. Para cimentar su nueva identidad, Nokia inauguró en mayo su Laboratorio de Innovación en Redes de IA en Sunnyvale, California, unas instalaciones desarrolladas con socios como AMD y Lenovo para probar y construir protocolos de red compatibles con IA
. La apertura del laboratorio impulsó la acción un 4,1% en un día, y junto con unos pedidos de IA que ya superan los 1.000 millones de euros, las acciones de Nokia alcanzaron un máximo de 16 años, elevando sus ganancias anuales por encima del 138%
.
Otros miembros de esta cohorte de "dinosaurios" están registrando ganancias similares. Lenovo, Micron, Texas Instruments y Cisco —este último uno de los llamados 'Cuatro Jinetes' de la era puntocom— están viendo cómo el precio de sus acciones se dispara a medida que sus productos se vuelven indispensables para el despliegue de la IA .
Este sorprendente resurgir no es una simple colección de rallies bursátiles aislados; revela un cambio estructural en cómo el mercado percibe la oportunidad de la inteligencia artificial.
Aunque el impulso es innegable, la revalorización de algunas de estas acciones ha sido muy agresiva. El precio de la acción de Intel se sostiene sobre un potencial futuro, mientras que sus fundamentales actuales, incluyendo una división de fundición que aún genera pérdidas, no han terminado de alcanzar ese optimismo . En el caso de Dell, los inversores observarán de cerca si su masiva cartera de pedidos de más de 60.000 millones de dólares puede convertirse en ingresos y márgenes sostenibles, especialmente mientras persistan las restricciones de suministro de componentes como la memoria
. La durabilidad de estos rallies depende de que estas explosiones de ingresos puedan traducirse en una rentabilidad duradera. De hecho, algunos analistas ya han advertido que una rotación fuera de estas apuestas tan concurridas sigue siendo un riesgo latente
.
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