El 5 de junio, Roscosmos descubrió nuevas grietas y fugas en el segmento ruso y procedió con lo que la NASA describió como una "operación de reparación más extensa" sin notificarlo previamente a la agencia estadounidense . Los funcionarios rusos no habían informado a la NASA del trabajo planeado, un hecho confirmado por la portavoz de la NASA, Bethany Stevens, en una publicación en X (antes Twitter)
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Para proteger a la tripulación del segmento estadounidense del riesgo de despresurización o gases tóxicos durante las reparaciones, la NASA ordenó a cinco astronautas entrar en la Dragon acoplada. Los cinco que se refugiaron fueron:
Los dos cosmonautas rusos que permanecieron fuera de la cápsula para realizar las reparaciones no fueron nombrados en los informes iniciales .
La orden de confinamiento fue temporal. Los astronautas regresaron a la estación cuando se detuvieron los trabajos de reparación. Este evento es la medida de precaución de seguridad más drástica tomada hasta la fecha en respuesta a la larga saga de la fuga .
La persistente fuga se origina en el túnel de transferencia PrK, un pequeño vestíbulo de conexión en el módulo de servicio ruso Zvezda que conduce a un puerto de acoplamiento trasero. Detectada por primera vez en 2019, ha seguido una trayectoria preocupante de arreglos temporales y fugas renovadas .
Las reparaciones de junio de 2025 parecieron tener éxito momentáneamente, pero para mayo de 2026, las familiares caídas de presión se habían reanudado, confirmando que el problema estructural subyacente sigue sin resolverse .
El 5 de junio, los dos cosmonautas rusos a bordo llevaron a cabo trabajos de reparación de emergencia dirigidos a las grietas recién encontradas. El método exacto utilizado durante esta última operación no fue detallado en los informes inmediatos, pero los intentos de reparación históricos proporcionan contexto .
Los esfuerzos pasados han consistido en aplicar selladores a base de epoxi en las superficies interiores del túnel PrK y cubrir las grietas visibles con cinta especializada y compuestos de polímeros. Estas técnicas redujeron temporalmente la tasa de fuga en aproximadamente un tercio durante operaciones anteriores . La naturaleza reactiva y no anunciada del trabajo de junio de 2026 sugiere que los cosmonautas estaban respondiendo a una detección repentina y preocupante de nuevas fugas
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Bajo el desafío técnico de reparar un módulo envejecido subyace una brecha fundamental entre las dos agencias espaciales sobre la gravedad y la causa de la fuga.
La postura de la NASA se ha endurecido significativamente. En junio de 2024, el programa de la EEI elevó la fuga del PrK a "el nivel más alto de riesgo en su sistema de gestión de riesgos": una puntuación de 5 sobre 5 en su matriz de riesgo tanto para la probabilidad como para las consecuencias . Documentos internos de la NASA han discutido la posibilidad de un "fallo catastrófico", y la Oficina del Inspector General de la agencia advirtió en septiembre de 2024 que las grietas y fugas se habían convertido en un riesgo de seguridad principal para mantener las operaciones de la estación hasta 2030
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La postura de Roscosmos ha sido consistentemente más optimista. Los funcionarios rusos han descrito las fugas como menores y sostienen que no representan una amenaza inmediata para la tripulación o la estación . Las agencias también discrepan sobre la causa raíz: Roscosmos atribuye las grietas a impactos de micrometeoroides y fatiga del material, mientras que la NASA sospecha de una degradación estructural más profunda y fallos en las soldaduras que podrían empeorar de forma impredecible
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El exastronauta de la NASA Bob Cabana, que presidió el Comité Asesor de la EEI, señaló públicamente que "los funcionarios de EE.UU. y Rusia no tienen un entendimiento común sobre la causa raíz más probable o la gravedad de las consecuencias de estas fugas" . La falta de aviso previo para el trabajo de reparación del viernes ilustra aún más la actual brecha de comunicación entre las dos agencias
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La clasificación de riesgo 5x5 de la NASA significa que la agencia juzga que una mayor degradación estructural es muy probable y que las consecuencias podrían ser graves, pudiendo incluir un evento de despresurización rápida o la pérdida de la integridad estructural del módulo Zvezda .
Para poner esto en perspectiva, la tasa de fuga máxima de abril de 2024, de 1,7 kg por día, fue más de seis veces la pérdida atmosférica normalmente esperada en la EEI . Si bien la estación lleva reservas de nitrógeno y oxígeno para compensar las fugas rutinarias, una aceleración repentina o un fallo estructural en cascada superarían con creces la capacidad del sistema para mantener una atmósfera habitable.
La orden de refugio de 2026, aunque breve, fue la evidencia más tangible hasta la fecha de que la fuga de seis años es más que una molestia de ingeniería. Es un problema de seguridad crónico en una estación envejecida donde dos socios internacionales aún no se ponen de acuerdo sobre la gravedad de la amenaza.
Nota: Este artículo sintetiza los informes hasta el 5 de junio de 2026. Vuelva a consultar para obtener actualizaciones a medida que los socios de la EEI continúan evaluando y abordando el esfuerzo de reparación.
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