El pronóstico principal de BCG para los próximos años es inequívoco. El informe afirma que el recién estrenado liderazgo de Hong Kong "difícilmente se revertirá", una consecuencia directa de que los centros de riqueza asiáticos crecen sistemáticamente más rápido que sus homólogos europeos .
La consultora prevé que la rápida acumulación de riqueza en Asia ampliará la brecha entre Hong Kong y Suiza hasta casi 600.000 millones de dólares para 2030, respaldada por factores como el dominio manufacturero chino y la continua reactivación de los mercados de capitales de la ciudad . Se proyecta que tanto Hong Kong como Singapur, su principal rival regional, sigan creciendo como centros de registro transfronterizo a un ritmo cercano al 9 % anual
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Estamos ante un cambio estructural, no un simple bache cíclico. La tendencia se arraiga en la velocidad superior de creación de riqueza en los mercados asiáticos a los que estos centros dan servicio .
Más allá de las cifras, los datos de BCG dibujan dos franquicias fundamentalmente distintas. El relevo de Suiza a Hong Kong es también el paso de un perfil de riesgo a otro.
El riesgo de concentración de alto crecimiento de Hong Kong: El poderoso impulso de la ciudad depende en gran medida de un conjunto de factores interconectados: la economía china, los flujos de capital chinos y el ciclo bursátil y de OPV local . Esta concentración ofrece un enorme potencial alcista, pero también expone al centro financiero a cualquier perturbación en estos canales específicos.
El refugio diversificado de Suiza: En contraste, el modelo suizo se presenta como un "refugio seguro" europeo con una base de clientes geográficamente más repartida . Aunque su crecimiento es más lento, su perfil defensivo atrae a fortunas que buscan estabilidad por encima de la velocidad, ofreciendo una propuesta de valor completamente diferente a la apuesta de alto octanaje vinculada a China que representa Hong Kong
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En resumen, el sorpasso consolida a Hong Kong como el centro neurálgico de la nueva riqueza asiática, pero también subraya que los inversores globales se enfrentan a una elección cada vez más clara de modelo y de riesgo.