El ETHA de BlackRock se situó en el ojo del huracán, perdiendo $34,97 millones tan solo el 1 de junio, mientras que el FETH de Fidelity registró una fuga de $9,47 millones ese mismo día . Con los datos del 2 de junio ya disponibles, el fondo de BlackRock perdió otros $44,27 millones, seguido del Mini Ethereum Trust de Grayscale con una salida de $25,41 millones
. En la semana previa al quiebre definitivo, las salidas netas agregadas de los ETFs se hincharon hasta los $241 millones, reduciendo los activos netos totales en estos vehículos a $11.140 millones, lo que equivale al 4,6% de la capitalización de mercado de Ethereum
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Visto en perspectiva, el balance de mayo fue aún más sombrío. Los ETFs al contado registraron salidas netas de $401,6 millones en el mes, la tercera peor marca histórica, solo superada por los $1.420 millones de noviembre de 2025 y los $616,8 millones de diciembre de 2025 . Esta persistente venta institucional aplastó la confianza del mercado y arrastró a ETH a una caída del 12,6% solo en mayo
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La liquidación institucional no ocurrió en el vacío. Las fuerzas macroeconómicas ejercieron una amplia presión a la baja sobre todos los activos de riesgo, y Ethereum quedó atrapado en la resaca.
El shock petrolero. Los precios del petróleo crudo se dispararon por encima de los $100 por barril en medio de disrupciones geopolíticas en el Estrecho de Ormuz, creando lo que Thomas Lee, presidente de BitMine, describió como una correlación inversa récord entre el petróleo y Ethereum . A medida que los costos energéticos se disparaban, la rentabilidad de la minería y el staking se erosionaba, y los inversores institucionales rotaban su capital fuera de los activos de riesgo. Lee argumentó que esta liquidación impulsada por el petróleo era temporal, pero reconoció que se había convertido en el "mayor viento macro en contra a corto plazo" para Ethereum
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El lastre de Bitcoin. La caída de Bitcoin por debajo de los $70,000 —y la primera venta revelada de BTC por parte de Strategy (anteriormente MicroStrategy) en cinco años— desencadenó un evento de aversión al riesgo en todo el ecosistema cripto que arrastró a ETH a la baja . Esta venta señaló un giro sorprendente en la estrategia de acumulación de la firma y alimentó los temores de que el mayor comprador institucional del mercado estuviera adoptando una postura cautelosa
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Tasas de interés e incertidumbre global. Las altas tasas de interés, el aumento en los rendimientos de los bonos y las persistentes preocupaciones inflacionarias redujeron el apetito por el riesgo en todas las clases de activos especulativos. El sentimiento en el mercado de criptomonedas alcanzó lecturas repetidas de "miedo extremo" a lo largo de 2026, con eventos de liquidación en cascada que acumularon miles de millones de dólares . La postura restrictiva de la Reserva Federal de EE. UU. (la Fed) disipó las esperanzas de un recorte temprano de las tasas en 2026, y los inversores optaron por rotar hacia los rendimientos de los bonos del Tesoro, drenando liquidez de los mercados cripto
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Más allá del panorama macro, Ethereum enfrentó una serie de vientos en contra internos y propios de su ecosistema:
Con ETH cotizando cerca de los $1,924 para el 2 de junio —por debajo de todas las principales medias móviles diarias— el panorama técnico a corto plazo es desolador . La Banda de Bollinger inferior diaria se sitúa en $1,936, y algunos gráficos muestran un camino claro hacia los $1,750 en el marco temporal mensual. Si la ruptura se acelera, los analistas técnicos advierten que la próxima zona de demanda importante se encuentra entre los $1,550 y los $1,600
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La estacionalidad histórica tampoco ayuda a los alcistas. Junio ha sido el peor mes para Ethereum en la última década, con rendimientos negativos en siete de los últimos diez años y una caída promedio del 6,74% . Solo tres junios desde 2016 han cerrado en territorio positivo
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Sin embargo, la narrativa alcista se construye sobre dos poderosos catalizadores.
El primero es que las instituciones están comprando en la caída. La empresa Bit Digital, que cotiza en el Nasdaq, adquirió $20 millones en ETH el 11 de mayo a un costo promedio de $2,334, elevando sus tenencias totales por encima de los 158.000 tokens . Esta acumulación silenciosa por parte de actores de largo plazo refleja patrones observados en anteriores caídas que precedieron a fuertes recuperaciones.
El segundo, y más significativo, es la inminente actualización Glamsterdam. Programada para junio, se proyecta que esta actualización reduzca las tarifas de gas en un 78,6% y aumente el rendimiento de la red a un máximo de 10.000 transacciones por segundo . El analista Sam Daodu ha esbozado un escenario alcista en el que Bitcoin recupera los $90,000 y las entradas de capital en los ETFs se reanudan, permitiendo que Glamsterdam impulse a ETH por encima de los $4,000
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Thomas Lee comparte este optimismo y pide un rebote "masivo" en la segunda mitad del año. Su tesis se basa en la idea de que la liquidación por correlación con el petróleo es transitoria y se deshará a medida que disminuyan las tensiones geopolíticas, eliminando así el principal lastre macroeconómico sobre Ether .
El resultado es un mercado atrapado entre dos extremos. El flujo inmediato de capital —un éxodo récord de 16 días en los ETFs— sugiere que la convicción institucional permanece profundamente debilitada. Hasta que esa tendencia no se revierta, la caída hacia los $1,750 y potencialmente los $1,600 sigue estando firmemente sobre la mesa. Pero la crucial actualización de infraestructura y la acumulación silenciosa por parte de compradores con grandes reservas de capital significan que las condiciones para un violento repunte también están dadas, a la espera de la primera chispa creíble.
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