En el momento del informe, ETH cotizaba cerca de los 1.880 dólares y se mantenía por encima de un soporte próximo a los 1.860 dólares. La principal zona de resistencia se situaba entre 1.920 y 1.960 dólares.
El escenario técnico inmediato puede resumirse así:
Una ruptura de esa zona demostraría que los compradores han superado la barrera técnica más cercana. Aun así, ETH tendría que consolidarse por encima de esos niveles para ofrecer una evidencia más sólida de que el crecimiento de la red se está transformando en impulso de precio.
No de forma fiable. En septiembre de 2024, Ethereum alcanzó un máximo de cuatro meses en crecimiento de la red después de que se crearan 126.210 nuevas wallets en un domingo habitualmente tranquilo. Pese a ello, ETH se mantuvo por debajo de los 2.300 dólares y seguía bajo presión vendedora.
En otro episodio posterior, un récord de 393.600 nuevas wallets creadas en un solo día generó únicamente una reacción inmediata moderada en ETH. El resultado fue una divergencia entre el crecimiento de la red y el comportamiento del precio.
Estos casos no demuestran que el crecimiento de las wallets sea una señal bajista. Sí muestran que la relación depende del contexto: las nuevas direcciones pueden indicar una participación más amplia, pero el precio también depende de si esa participación se traduce en compras reales, del capital implicado y de la capacidad del mercado para absorber la presión vendedora.
La confirmación más convincente tendría que apoyarse en varios factores, no en un único titular sobre métricas on-chain:
Por ahora, el aumento del 75% en las nuevas direcciones diarias de Ethereum es potencialmente positivo, pero no constituye una previsión de precio independiente. La conclusión más clara es que la participación en la red se ha acelerado, mientras el mercado todavía necesita confirmar que ese crecimiento se está convirtiendo en una demanda duradera de ETH.