El argumento del consejo fue claro: los codiciados 73 € por acción en efectivo infravaloraban la empresa y presentaban serias dudas sobre su viabilidad, especialmente en lo relativo a las aprobaciones regulatorias y a que el plan implicaba descuartizar el negocio de AkzoNobel para repartírselo entre los dos pretendientes .
Cuando se conoció la existencia de la oferta no solicitada, los inversores se lanzaron a comprar. La razón era lógica: los 73 € representaban una prima del 39% sobre el precio de cierre anterior de 52,52 € por acción . El mercado no solo ponía precio a la opa, sino que soñaba con una posible guerra de ofertas. Pero el rechazo tajante del consejo dejó a los gigantes estadounidense y japonés sin margen de maniobra. Este 3 de junio, confirmaron oficialmente que abandonaban sus esfuerzos, citando la negativa de AkzoNobel a negociar
.
El resultado en bolsa fue un espejismo al revés. Las acciones se desplomaron hasta rondar los 53,74 €, volatilizando en un solo día la jugosa prima especulativa .
En medio del ruido de la opa, la dirección de AkzoNobel no ha soltado la mano de su plan estratégico preferido: la fusión entre iguales con Axalta Coating Systems, anunciada originalmente en noviembre de 2025 . Incluso con 73 euros por acción sobre la mesa, el consejo reafirmó su recomendación unánime de seguir adelante con el canje de acciones con la empresa estadounidense
.
Y los términos del acuerdo con Axalta, pese al terremoto bursátil, no han cambiado ni una coma:
En la práctica, esta fusión de colosos de los recubrimientos se instrumentará mediante un canje de acciones. Los accionistas de Axalta recibirán 0,6539 acciones de AkzoNobel por cada título que posean . Para endulzar la espera, los accionistas de la neerlandesa recibirán un dividendo extraordinario en efectivo de hasta 2.500 millones de euros (descontando los dividendos ordinarios que se paguen antes del cierre) y pasarán a controlar alrededor del 55% de la nueva entidad
.
No obstante, la operación tiene un horizonte de largo plazo. La fusión aún debe sortear las juntas de accionistas de ambas compañías, previstas para la segunda mitad de 2026, y obtener las autorizaciones regulatorias pertinentes para que la nueva empresa pueda cotizar en la Bolsa de Nueva York (NYSE). Se estima que la fusión se cierre finalmente entre finales de 2026 y principios de 2027 .
El desplome en la cotización de AkzoNobel cuenta una historia muy clara. La ausencia de una oferta competidora en metálico ha evaporado la prima de opa del 39% que los inversores ya habían descontado. El valor ha vuelto a su nivel fundamental. Ahora, toca ejercer la paciencia: los inversores tienen que decidir si creen en la creación de valor a largo plazo de un gigante industrial de las pinturas decorativas, los recubrimientos industriales y los acabados para automoción que nacerá no solo del músculo financiero, sino de unas sinergias de costes que prometen ser multimillonarias .
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