Los puntos que ambas partes han reconocido en sus líneas generales son:
Un alto funcionario estadounidense confirmó el 25 de mayo que el líder supremo iraní ha aprobado el esquema general, pero insistió en que la firma no es inminente porque los detalles clave siguen sin resolverse .
El expediente nuclear es el gran obstáculo. Irán posee aproximadamente 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60% de pureza, un nivel que está a un paso técnico muy corto del grado de uso armamentístico. Según las evaluaciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), este material bastaría, si se enriquece ulteriormente, para fabricar alrededor de 11 ojivas nucleares .
Durante meses, EE. UU. mantuvo una postura inflexible: ese material debía salir de Irán para ser destruido. Sin embargo, el presidente Trump señaló el 25 de mayo un claro giro en su posición. En un mensaje en su red Truth Social, abrió la puerta a tres posibilidades: una transferencia inmediata a Estados Unidos para su destrucción; la destrucción in situ, en el propio Irán, bajo supervisión internacional y en coordinación con Teherán; o la destrucción en otro lugar mutuamente aceptable, atestiguada por la Comisión de Energía Atómica o su equivalente . Trump se refirió a este material como "¡Polvo Nuclear!"
.
La respuesta iraní no se ha hecho esperar. Irán se resiste a una entrega física del material que Washington podría vender como una victoria simbólica. La contrapropuesta de Teherán, según el diario Le Monde, pasa por diluir el arsenal bajo supervisión del OIEA —un paso ya ensayado parcialmente durante la era del acuerdo nuclear JCPOA— y exportar el remanente a Rusia, no a Estados Unidos . La línea dura iraní está presionando con fuerza contra cualquier cesión real de uranio, y este único punto ha hecho descarrilar repetidamente las conversaciones más amplias
.
El MoU de una página está diseñado a propósito para patear la lata nuclear hacia adelante. Teherán se ha negado a incluir en este documento de primera fase un cese permanente del enriquecimiento o el desmantelamiento de sus instalaciones. Su compromiso se limita a aceptar futuras conversaciones, sin hacer concesiones de fondo en esta etapa . Para Washington, esto equivale a ganar tiempo; para Teherán, es una línea roja que no cruzará antes de obtener un alivio tangible de las sanciones.
El dinero es el otro nudo gordiano. Irán exige la liberación de activos congelados como condición para avanzar incluso en este preacuerdo preliminar.
Según una fuente con conocimiento directo de las negociaciones citada por Iran International, los negociadores iraníes han establecido una línea roja muy concreta: el acceso a 12.000 millones de dólares en fondos bloqueados en Catar es una condición estricta para seguir adelante . Informes de la agencia semioficial iraní Tasnim añaden que Teherán quiere que la mitad de un paquete más amplio de 24.000 millones se libere de forma inmediata al anunciarse el memorando, y el resto en un plazo de 60 días
.
Otras estimaciones elevan la suma total en disputa hasta un rango de 20.000 a 25.000 millones de dólares, repartidos en varias jurisdicciones . La reticencia estadounidense a liberar sumas tan astronómicas por adelantado, sin un calendario claro de concesiones recíprocas, sigue siendo uno de los escollos más difíciles de superar
.
Aunque desde Washington se filtre que el marco está cerca, los sectores de la línea dura en Irán se resisten frontalmente a los términos que incluyen la renuncia al uranio y la reapertura del Ormuz bajo condiciones dictadas por EE. UU. . Del lado estadounidense también hay señales de prudencia: el propio Trump pidió a sus representantes que "no se precipitaran hacia un acuerdo", justo cuando fuentes regionales lo describían como casi cerrado
.
A fecha del 25 y 26 de mayo de 2026, la negociación está en punto muerto. Han vuelto a surgir informes de nuevos ataques cerca de Ormuz y ultimátums renovados por parte de Estados Unidos . La plantilla del acuerdo existe, pero el papel sigue en blanco porque, deliberadamente, deja para dentro de 60 días las preguntas más difíciles —el desarme del uranio y los derechos de enriquecimiento— mientras dos disputas inmediatas sobre dinero y material bloquean el primer paso.
Comments
0 comments