El ISW evaluó el 22 de julio que el Kremlin está creando simultáneamente el marco legal y organizativo para declarar la movilización e introducir la ley marcial . Ese mismo día, el ISW señaló que la Guardia Nacional de Rusia (Rosgvardia) está reescribiendo sus normas de defensa civil para hacer frente a posibles disturbios internos tras cualquier anuncio de movilización
. El ISW concluyó específicamente que el Kremlin se está "preparando para posibles disturbios civiles en Rusio como resultado de la movilización"
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El 4 de agosto de 2026, el Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania informó que el gobernador del óblast de Moscú había ampliado los poderes de las oficinas de reclutamiento locales, un paso administrativo concreto hacia la preparación para la movilización .
El descenso en los alistamientos voluntarios es dramático y está bien documentado:
El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, ha emitido una serie de advertencias crecientes basadas en la inteligencia ucraniana:
Los datos de Zelensky muestran que las bajas rusas en 2026 (225.500) ya superan el número de nuevos alistamientos (221.000) a finales de julio . La evaluación de la campaña del ISW del 25 de julio confirmó que Rusia continúa preparándose para "llamamientos involuntarios de reservistas" en medio de "bajas en el campo de batalla asombrosamente altas", y también se está preparando para recibir unos 30.000 nuevos soldados norcoreanos
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Expertos occidentales señalan que la crisis demográfica subyacente de Rusia, las bajas persistentes de 800-1.000 o más por día y la creciente presión económica hacen que el reclutamiento voluntario sea cada vez más insostenible . El ISW observó que las autoridades rusas recurren cada vez más a esfuerzos de movilización encubierta forzosa a medida que disminuyen las tasas de reclutamiento, lo que incluye exigir a las empresas medianas y grandes de algunas regiones (por ejemplo, el óblast de Riazán) que seleccionen empleados para firmar contratos
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El 29 de julio de 2026, funcionarios del Kremlin negaron que se estuviera preparando una movilización. Dmitri Medvédev desestimó públicamente los informes calificándolos de "falsas provocaciones y propaganda ucraniana" destinadas a desestabilizar Rusia antes de las elecciones de septiembre . El ISW evaluó que esta negativa pretendía "apaciguar las crecientes preocupaciones públicas y posiblemente señalar el deseo de Putin de continuar con el reclutamiento de voluntarios en lugar de los llamamientos obligatorios de reservistas durante el mayor tiempo posible"
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Medios independientes rusos informaron que "todo el mundo habla de ello, pero Moscú insiste en que no sucederá", señalando que los propagandistas están negando activamente los planes de movilización, incluso mientras los ciudadanos comunes investigan cómo salir del país .
Múltiples fuentes (inteligencia ucraniana, medios independientes rusos como Meduza e iStories, y analistas occidentales) convergen en el mismo cronograma: una ola de movilización comenzaría después de las elecciones a la Duma Estatal de septiembre de 2026, posiblemente ya en octubre . La lógica es que el Kremlin quiere evitar las consecuencias políticas de una movilización impopular antes de una elección controlada. Según el analista e historiador ruso Serguéi Lukashevski, "hay una probabilidad muy alta de que la movilización limitada comience después del evento electoral"
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Las estimaciones de la escala potencial oscilan entre 300.000 y 500.000 soldados. Zelensky citó el límite superior de 500.000, mientras que otros señalan que la cifra podría ajustarse según las condiciones del campo de batalla .
El ISW enfatiza que la movilización sigue siendo "una decisión muy personal para Putin que depende de su percepción personal de la situación en el campo de batalla y de su percepción de la estabilidad e integridad del Kremlin" . "Sigue sin estar claro si Putin decidirá implementar la movilización y cómo lo hará"
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