“Lo que empezó como un cuello de botella en la infraestructura de IA se está extendiendo ahora a los márgenes del hardware”, señaló Morgan Stanley . El desequilibrio entre oferta y demanda no es un problema de solución rápida. Construir, homologar y aumentar la producción de nuevas plantas de memoria es un proceso que lleva años. Como afirmó Shawn Kim, director del equipo de tecnología para Europa y Asia de Morgan Stanley: “El alivio del suministro es un proceso, no un interruptor que se pueda encender”
. Por ello, los pronósticos de la industria anticipan que la producción de DRAM apenas cubrirá el 60 % de la demanda total del mercado al menos hasta finales de 2027
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Mientras la “chipflación” asfixia el mercado de consumo, la industria de semiconductores en su conjunto experimenta un superciclo histórico impulsado por el despliegue de la infraestructura de IA. El analista de UBS Nicolas Gaudois proyecta que los ingresos globales de la cadena de suministro de semiconductores —una métrica amplia que incluye márgenes de distribución— alcanzarán los 1,62 billones de dólares en 2026, un 118 % más que el año anterior, para luego escalar otro 46 % hasta los 2,38 billones de dólares en 2027 . UBS lo califica como un “boom generacional de los semiconductores”
. Los chips de memoria son el centro de este crecimiento, con ingresos que se dispararían un 318 % hasta los 961 000 millones de dólares en 2026
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Esta bonanza intensiva en capital se desborda hacia los equipos que fabrican estos chips. El analista de UBS, Timothy Arcuri, sostiene que la industria de equipos para fábricas de obleas (WFE, por sus siglas en inglés) está entrando en un “megaciclo” que podría llevar sus ingresos a 250 000 millones de dólares para 2028 . El escenario base del banco estima que los ingresos por WFE alcanzarán los 147 000 millones de dólares en 2026, un 27 % más que el año anterior
. Esto convierte la previsión de UBS en una de las más optimistas de Wall Street, ya que otras firmas como SEMI y Citi proyectan cifras de WFE más conservadoras, en el rango de 150 000 a 190 000 millones de dólares para 2027-2028
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El efecto en los precios al consumidor ya es una realidad. La consultora Gartner predice que la suma de los precios de DRAM y SSD se disparará un 130 % para finales de 2026 . A medida que la memoria se convierte en una porción aún mayor de la lista de materiales de un dispositivo, este shock de costos se traslada directamente al comprador. Gartner pronostica que el precio medio de venta de las PC subirá un 17 % y el de los smartphones un 13 % este año
. Se espera que estos precios más altos destruyan parte de la demanda, con una caída proyectada del 10,4 % en los envíos globales de PC y del 8,4 % en los de smartphones
. Por ejemplo, el portátil Galaxy Book 6 Pro de Samsung se lanzó con un precio un 25 % superior al de su predecesor
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En este entorno de costos elevados, las estrategias corporativas divergen. Marcas chinas y la propia Samsung Electronics ya han subido los precios de sus teléfonos para proteger sus márgenes . Apple, sin embargo, sigue otro camino. Acaparando inventario de DRAM y aprovechando su inmenso poder en la cadena de suministro y su precio premium, Apple está absorbiendo los mayores costos de componentes sin subir el precio del iPhone, en un movimiento directo para ganar cuota de mercado frente a rivales que no pueden permitirse la misma estrategia
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La presión se extiende por toda la industria electrónica. Sony y otros fabricantes de televisores y electrodomésticos, acosados por los costos disparados de la memoria, están presionando a los demás proveedores de componentes —como los fabricantes de pantallas y sensores— para que bajen sus precios y compensar así el encarecimiento de los chips de memoria . Este efecto dominó muestra cuán profundamente está afectando la “chipflación” a la cadena de suministro global.
El riesgo clave en el horizonte, señalado por Morgan Stanley, es que la segunda mitad de 2026 podría marcar un punto de inflexión donde la inflación de costos termine por “expulsar” la demanda final, lo que podría desacelerar el propio ciclo que la creó . Hasta entonces, una línea clara divide a los ganadores —fabricantes de equipos, productores de memoria centrados en HBM y titanes de la cadena de suministro como Apple— de los perdedores: los fabricantes de electrónica de consumo con márgenes ajustados y los usuarios finales que ya están pagando la factura del auge de la IA.
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