La intervención fue dramática, pero no ocurrió en el vacío diplomático. Ya existía un frágil alto el fuego mediado por EE.UU. desde el 16 de abril, inicialmente por 10 días, que fue extendido por 45 días el 15 de mayo tras unas conversaciones en Washington . Estas negociaciones buscaban crear espacio para un acuerdo político permanente, con nuevas rondas programadas en el Departamento de Estado para el 2 y 3 de junio
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Horas antes del anuncio de Trump, Irán realizó su propio movimiento sísmico en el tablero diplomático el 1 de junio. Teherán ordenó la suspensión de todas las negociaciones indirectas y el intercambio de mensajes con Estados Unidos a través de mediadores, argumentando que la expansión de la ofensiva israelí en el Líbano violaba el entendimiento general del alto el fuego .
La agencia de noticias iraní Tasnim, afiliada a la Guardia Revolucionaria, informó que Teherán considera que el alto el fuego con EE.UU. cubre todos los frentes regionales, incluido el Líbano. La agencia declaró que "el equipo negociador iraní está suspendiendo las conversaciones y el intercambio de mensajes con Estados Unidos a través de un mediador porque el régimen sionista continúa cometiendo crímenes en el Líbano" . El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, reforzó la postura al afirmar en redes sociales que "una violación en un frente es una violación del alto el fuego en todos los frentes"
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Esta suspensión pone en peligro directo los avances de meses de conversaciones indirectas entre Washington y Teherán, que buscaban poner fin a la guerra en general y abordar cuestiones relacionadas, como la reapertura del estrecho de Ormuz, un canal crítico para el tránsito mundial de petróleo y gas . El anuncio de Irán incluyó además una renovada amenaza de buscar el "cierre completo del estrecho de Ormuz"
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En medio de la vorágine diplomática y militar, el tablero político israelí experimentó un terremoto propio. En la madrugada del 2 de junio, la Knéset votó 106 a 0 en primera lectura para avanzar un proyecto de ley que disuelve el parlamento y allana el camino para elecciones anticipadas . El proyecto fue presentado por la propia coalición de gobierno del primer ministro Netanyahu y aún debe superar dos lecturas más para convertirse en ley
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El colapso de la coalición tiene su raíz en una crisis interna por una propuesta de ley de exención del servicio militar para hombres ultraortodoxos, lo que provocó que los partidos ultraortodoxos retiraran su apoyo al gobierno . La ley de disolución ya había superado una lectura preliminar por 110 votos a 0 el 20 de mayo, revelando un raro consenso transversal en el parlamento sobre la necesidad de nuevas elecciones
. Aún no se ha fijado una fecha electoral; los funcionarios de la coalición discuten una ventana entre el 8 de septiembre y el 20 de octubre, mientras que la ley actual obliga a celebrar elecciones antes del 27 de octubre
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Esta votación socava dos de los argumentos de reelección más potentes de Netanyahu. Primero, la disolución de su gobierno en plena guerra desafía su afirmación recurrente de que es indispensable para la seguridad de Israel. La crisis política se origina en fracturas de la coalición por una ley de reclutamiento doméstico, no por la gestión de la guerra, lo que sugiere que su control del gobierno se está desmoronando justo cuando más se necesita un liderazgo unificado .
Segundo, los eventos del 1 de junio ensombrecen su afirmación de que su relación personal con el presidente Trump le proporciona una influencia diplomática única. La intervención de Trump sí evitó una escalada potencialmente catastrófica, pero también demostró una clara voluntad de anular pública y unilateralmente los planes militares de Netanyahu. El hecho de que el consiguiente marco de alto el fuego fuera tan frágil que los combates continuaron sobre el terreno al día siguiente complica aún más la idea de que esta "baza Trump" supusiera una victoria estratégica limpia .
Netanyahu se enfrenta ahora a la perspectiva de una campaña electoral en la que sus dos principales bazas —ser el líder de seguridad indispensable de la nación y el diplomático insustituible capaz de gestionar la relación con Washington— están siendo cuestionadas de forma simultánea y muy pública por los acontecimientos.
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