Una vez completada la transacción, todo el equipo y la tecnología de Ona pasarán a integrarse en la división Codex de OpenAI, el grupo responsable de su plataforma de programación con IA, que crece a un ritmo vertiginoso .
Ona no es una empresa nueva. Nació en 2020 como Gitpod, un entorno de desarrollo en la nube basado en navegador que llegó a atraer a más de 2 millones de desarrolladores . El 2 de septiembre de 2025, la compañía no solo cambió de nombre a Ona, sino que dio un giro estratégico radical: pasó de ser un producto centrado en el entorno de desarrollo integrado (IDE) a lo que ellos llaman el "centro de control para tu equipo personal de agentes autónomos de ingeniería de software"
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Este giro fue una respuesta directa a la irrupción de potentes modelos de lenguaje (LLMs) capaces de escribir, probar y depurar código por sí solos . La visión era transformar el papel del desarrollador. De ser un programador manual, pasaría a convertirse en un "director de orquesta de software": un estratega que planifica, delega y revisa el trabajo de sus agentes de IA
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La plataforma de Ona se construye sobre tres pilares pensados para gestionar de forma segura todo el ciclo de vida del agente de IA .
En sus propios equipos de ingeniería, los agentes de Ona coescribieron el 60% de las pull requests aceptadas y contribuyeron al 72% del código fusionado . La empresa afirmó que el número de sesiones de sus agentes se había multiplicado por 13 en lo que iba de 2026
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La lógica estratégica de la compra es meridiana. Codex ha evolucionado. Ya no es solo un asistente de programación, sino un agente que trabajadores del conocimiento y desarrolladores utilizan para tareas que abarcan horas o días enteros: investigación, análisis, automatización de flujos de trabajo o creación de aplicaciones. Hasta ahora, el gran problema era que estos agentes dejaban de funcionar en el mismo instante en que el usuario cerraba su portátil .
La tecnología de Ona resuelve esto de raíz al proporcionar entornos en la nube seguros y persistentes, donde los agentes pueden seguir trabajando y accediendo a las herramientas y al contexto que necesitan a lo largo del tiempo . La propia OpenAI explicó que la integración permitirá "expandir Codex más allá del trabajo vinculado a un solo dispositivo o a una sesión activa", además de "ayudar a más organizaciones a desplegar agentes de forma segura en entornos de producción"
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Thibault Sottiaux, responsable de productos principales de OpenAI, afirmó que esta operación facilitará "el despliegue seguro de Codex en flujos de trabajo de producción para clientes que operan con los más altos estándares de confianza y escala" . Por su parte, Johannes Landgraf, CEO de Ona, escribió en LinkedIn que la adquisición ampliaba "el trabajo de toda una vida" de su empresa
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Nueve días antes del anuncio de la compra de Ona, el 2 de junio de 2026, OpenAI reveló que Codex había superado los 5 millones de usuarios activos semanales. Una cifra que multiplica por más de seis la que tenía cuando la aplicación de escritorio se lanzó el pasado mes de febrero .
Aquí destacan dos fenómenos. El primero es que los trabajadores del conocimiento —analistas, profesionales del marketing, diseñadores y perfiles operativos— ya representan aproximadamente el 20% de los usuarios de Codex, y su ritmo de crecimiento triplica al de los desarrolladores . El segundo es que Codex se está convirtiendo en una herramienta para el trabajo administrativo y de oficina, no solo para programar. Los usuarios ya lo emplean para crear informes, hojas de cálculo, presentaciones, contratos y herramientas ligeras que antes requerían el apoyo de un equipo de ingeniería
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Durante esa misma presentación en directo, llamada "Intelligence at Work", OpenAI lanzó seis complementos específicos para distintos perfiles profesionales, una función de publicación de aplicaciones alojadas llamada Codex Sites y un sistema de Anotaciones para editar secciones individuales de documentos y hojas de cálculo . Codex se integra ya con más de 90 aplicaciones de partners, entre ellas Canva, Figma, Slack, Notion y Spotify
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Este crecimiento explosivo de usuarios hizo que la cuestión de la infraestructura se volviera urgente: si millones de personas están lanzando agentes para trabajos de larga duración, esos agentes necesitan un lugar donde residir y ejecutarse. Ese lugar es Ona.
El gran desafío de OpenAI en el ámbito corporativo es sacar a los agentes de IA de los entornos de prueba y llevarlos a entornos de producción reales, donde la seguridad, el cumplimiento normativo y la gobernanza no son negociables. Ona encaja como un guante en ese plan.
El modelo de nube privada virtual controlada por el cliente que ofrece Ona implica que las empresas mantienen intactos sus límites de datos e infraestructura mientras los agentes de Codex trabajan. Estos agentes consiguen entornos persistentes y seguros, con registro de auditoría y aislamiento a nivel de kernel: justo lo que exigen sectores regulados como la banca o la salud .
Esta compra también deja clara la intención de OpenAI de posicionar a Codex como una plataforma, y no simplemente como una herramienta. Al adquirir la capa de orquestación, OpenAI se asegura de poder ofrecer una experiencia completamente integrada: el modelo, el agente y, ahora también, el entorno persistente en la nube donde el trabajo se ejecuta de verdad.
La operación de Ona no es un hecho aislado. OpenAI aceleró de forma drástica su maquinaria de fusiones y adquisiciones en 2026. A finales de marzo, ya había completado seis compras solo en el primer trimestre del año, casi igualando las ocho operaciones que cerró en todo 2025 .
Según datos de Crunchbase, OpenAI ha adquirido 17 empresas en los últimos tres años. Los sectores abarcan desde herramientas para desarrolladores hasta seguridad, salud, medios de comunicación e infraestructura en la nube . Algunas de las compras más destacadas son:
Cada operación cubre una carencia específica en la cadena de valor de la IA, desde el diseño del hardware hasta las herramientas de entrenamiento de modelos y el despliegue en empresas . La compra de Ona añade la capa de infraestructura de ejecución en la nube, una pieza fundamental en un momento en que los agentes se vuelven cada vez más autónomos y persistentes.
El 8 de junio de 2026, apenas tres días antes del anuncio de la adquisición de Ona, OpenAI presentó de forma confidencial ante la SEC (la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU.) un borrador de declaración de registro S-1, el paso previo indispensable para lanzar una Oferta Pública Inicial (OPI) . Este tipo de presentación confidencial, permitida por la ley JOBS, da a OpenAI la oportunidad de trabajar en la revisión de la SEC de manera privada antes de hacer públicos sus estados financieros.
El contexto de la OPI añade una nueva dimensión a la lógica de la compra. Cuando una empresa está a punto de someterse al escrutinio de los mercados públicos, adquirir infraestructura que demuestre seguridad de nivel empresarial, uso recurrente y capacidad de producción real no es solo una decisión estratégica: es una cuestión existencial. Ona le da a OpenAI una respuesta contundente a la pregunta que todo inversor bursátil formulará inevitablemente: ¿Cómo se ejecutan realmente sus agentes en el mundo real de una gran empresa?
El panorama es claro. OpenAI está corriendo para construir una plataforma empresarial completa y defendible antes de su inminente desembarco en el parqué. Ona es la última pieza, y también una de las más reveladoras desde el punto de vista estratégico, de ese enorme rompecabezas.
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