"Hace poco presentamos un S-1 confidencial. Esperamos que se filtre, así que simplemente lo estamos anunciando", declaró la compañía en una entrada de blog sorprendentemente franca. "Aún no hemos decidido el momento; puede que tarde un poco porque hay cosas que queremos hacer que probablemente sean más fáciles como empresa privada" . La solicitud simplemente le da a OpenAI la opción de salir a bolsa antes si las condiciones estratégicas y de mercado lo favorecen.
El anuncio se realizó en virtud de la Regla 135 de la Ley de Valores de 1933, un mecanismo estándar que permite a las empresas revelar presentaciones confidenciales sin desencadenar una oferta real . OpenAI no ofreció detalles sobre el número de acciones o el rango de precios.
El movimiento de OpenAI tiene un contexto claro. Una semana antes, el 1 de junio de 2026, su mayor rival, Anthropic, había dado el mismo paso. La empresa detrás del chatbot Claude presentó su propia documentación S-1 ante la SEC, con una valoración de aproximadamente 965.000 millones de dólares, impulsada por una ronda de financiación Serie H de 65.000 millones .
Este doble anuncio ha puesto a las dos joyas de la IA en el punto de mira de los inversores, generando una intensa expectación sobre quién debutará primero. Sin embargo, para el CEO de OpenAI, Sam Altman, no existe tal carrera.
Horas después de la filtración de Anthropic, Altman compareció en el programa "Power Lunch" de CNBC para quitar hierro al asunto ante el periodista David Faber. "Creo que hay una carrera por ofrecer la mejor tecnología y construir el mejor negocio", dijo Altman. "Pero, ya sabes, salir a bolsa es un evento de financiación, y no creo que sea un tema en el que estemos centrados en cuanto al calendario. Lo haremos cuando creamos que tiene sentido" .
Altman fue más allá al argumentar que el mercado de la inteligencia artificial será lo suficientemente grande como para sostener un "sistema de múltiples proveedores", en lugar de un único ganador absoluto . Su discurso deja entrever que OpenAI prefiere verse a sí misma en un maratón de innovación tecnológica, no en un esprint hacia un código bursátil.
Esta reticencia no es nueva. A finales de 2025, Altman ya había confesado en el podcast "Big Technology" su nula emoción por el escrutinio público. Cuando le preguntaron por su ilusión por ser el CEO de una empresa cotizada, su respuesta fue tajante: "0%". Reconoció las molestias inevitables de los informes trimestrales y la presión de los accionistas, aunque admitió que OpenAI probablemente necesitará salir a bolsa algún día para financiar sus colosales ambiciones .
Informes de principios de 2026 ya señalaban roces internos. La directora financiera, Sarah Friar, había expresado su preocupación por los riesgos del plan de Altman de apuntar a una salida a finales de 2026, especialmente por el elevado gasto en infraestructura de servidores de IA y la desaceleración en el crecimiento de los ingresos . La presentación confidencial parece una solución de compromiso que mantiene todas las opciones abiertas. Según algunas fuentes, un debut en otoño de 2026 con Goldman Sachs y Morgan Stanley como bancos coordinadores no está descartado, pero no se ha tomado ninguna decisión firme .
OpenAI y Anthropic son solo dos tercios de una ola histórica. A ellas se suma SpaceX, la empresa aeroespacial de Elon Musk, que presentó su propia documentación confidencial en abril . Las tres empresas representan un posible reordenamiento del peso tecnológico en los mercados públicos.
Para los analistas e inversores, la futura divulgación pública del S-1 de OpenAI será el verdadero momento de la verdad. Por primera vez, se conocerán los ingresos reales, los márgenes de beneficio y la estructura de costes de la compañía, permitiendo evaluar si su colosal valoración privada se sostiene con datos duros .