El Arsenal, por su parte, disputa su primera final desde 2006. Los 'gunners' aún persiguen su primer título de Champions League, una espina clavada que convierte este partido en un momento potencialmente decisivo para el proyecto de Mikel Arteta.
Ambos equipos llegan con bajas sensibles en la línea defensiva.
Arsenal
PSG
Luis Enrique ha gestionado una plantilla muy castigada por las lesiones de final de temporada, supervisando la evolución de hasta seis jugadores del primer equipo durante la última semana.
La final de Budapest es una de las más caras en la historia de la competición. Según estimaciones de Transfermarkt, la plantilla del Arsenal está valorada en aproximadamente 1.200 millones de euros, mientras que la del PSG ronda los 1.100 millones, sumando una cifra conjunta superior a los 2.300 millones de euros. Otras fuentes varían ligeramente: Football Benchmark situó al PSG en 1.309 millones durante las semifinales, y algunos cálculos de inicio de temporada llegaban a tasar al Arsenal en 1.340 millones, reflejando la volatilidad de los datos de mercado en tiempo real.
En cualquier caso, ambas plantillas superan con holgura la barrera de los mil millones.
Los 'gunners' ya se han embolsado más de 122 millones de libras esterlinas (aproximadamente 142 millones de euros) en premios de la UEFA por su participación en esta edición. Solo por clasificarse para la final, ingresaron unos 18,5 millones de euros adicionales.
Si levantan el trofeo, sumarían otros 10 millones de libras (unos 11,7 millones de euros) extra.
Según el analista financiero Swiss Ramble, el Arsenal también habría ingresado unos 37 millones de euros a través del llamado "pilar de valor" de la UEFA, un sistema que combina el valor del mercado televisivo nacional de cada club con su rendimiento europeo en la última década.
Las cifras concretas de ganancias del PSG no se detallaron en las fuentes disponibles, aunque como vigente campeón ha acumulado importantes bonificaciones por rendimiento.
El exfutbolista del Arsenal y del Manchester City Samir Nasri se retiró de su labor como comentarista para la final tras sufrir el acoso de los ultras del PSG durante la semifinal de la Champions en Múnich. Nasri denunció que los aficionados parisinos le dedicaron cánticos con insultos, incluso hacia su madre. "¡Insultaron a mi madre!", declaró al diario francés Le Parisien.
El excentrocampista abandonó el equipo de retransmisión a pie de campo y confirmó que no viajará a Budapest para evitar más vejaciones.
Inicialmente, Canal+ había acreditado a Nasri para la final, pero su nombre fue posteriormente eliminado de la lista enviada a la UEFA. Históricamente, la afición del PSG ve a Nasri como un rival por su pasado en el Olympique de Marsella, lo que avivó la hostilidad del recibimiento en Múnich.
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