Con una passkey, durante la autenticación no se introduce ni se transmite una contraseña o un OTP. El usuario sigue demostrando que controla su dispositivo mediante datos biométricos o un código local, pero Singpass no recibe los datos de Face ID, Touch ID o la huella dactilar, ni tampoco la clave privada. Recibe una respuesta criptográfica que puede verificar, pero que no puede reutilizarse como una contraseña.
Al registrar una passkey, el iPhone genera un par único de claves criptográficas:
Técnicamente, no se trata simplemente de un intercambio de claves de cifrado, sino de una autenticación basada en criptografía de clave pública. La clave privada nunca se envía a Singpass y la clave pública, por sí sola, no permite hacerse pasar por el usuario.
Además, las passkeys están vinculadas al dominio legítimo del servicio, un principio conocido como autenticación ligada al origen (origin-bound authentication). Por eso, una web falsa que imite la página de Singpass no debería poder obtener una respuesta válida para el dominio auténtico.
El resultado práctico es importante: una copia de la pantalla de inicio de sesión tiene mucho menos valor para el estafador. No hay una contraseña, un OTP ni una aprobación QR reutilizable que robar y repetir en otro sitio.
El despliegue inicial es limitado:
Por tanto, tener un iPhone no significa necesariamente que la opción aparezca en todos los servicios de Singpass desde el primer día. La disponibilidad depende también del servicio y de la fase de despliegue correspondiente.
Para la primera fase en iPhone, el registro se realiza desde la aplicación móvil de Singpass:
Una vez registrada, la passkey se utiliza mediante Face ID, Touch ID, la huella dactilar o el código de seis cifras de la aplicación, según el dispositivo y la configuración disponible. El usuario no tiene que escribir su contraseña de Singpass en la web participante.
El acceso desde otro dispositivo plantea un riesgo adicional: un estafador podría intentar convencer a la víctima para que apruebe una sesión iniciada en un ordenador o teléfono controlado por él. En los accesos entre dispositivos, Singpass puede activar una comprobación Bluetooth de corto alcance para confirmar que el teléfono registrado está físicamente cerca del dispositivo que solicita el inicio de sesión.
Esta comprobación de proximidad no reemplaza la verificación del par de claves. Añade una prueba adicional: el teléfono que guarda la passkey está cerca del equipo que pide el acceso. Así se dificulta un fraude completamente remoto, como enviar a la víctima un código QR y guiarla por teléfono mientras el estafador opera desde otro lugar.
Las passkeys son una opción adicional durante la fase beta, no un reemplazo universal inmediato. Los métodos existentes siguen siendo necesarios para quienes no tienen un iPhone compatible, todavía no se han registrado o utilizan servicios y dispositivos que aún no forman parte del despliegue.
Estas alternativas también permiten mantener la cobertura y la accesibilidad, aunque dependen más del comportamiento del usuario. Una persona puede ser manipulada para revelar una contraseña o un OTP, escanear un QR fraudulento o aprobar una solicitud inesperada. La Policía de Singapur continúa recordando que nunca se deben compartir las contraseñas de Singpass ni los datos de autenticación de dos factores (2FA) con desconocidos.
Las passkeys reducen la cantidad de credenciales que pueden capturarse mediante phishing, pero no eliminan todas las estafas. Un delincuente todavía puede hacerse pasar por una organización, presionar a alguien para que revele información personal o intentar aprovechar los procesos de recuperación y toma de control de cuentas.
El diseño de Singpass sigue el modelo de criptografía de clave pública ligada al origen asociado con los estándares FIDO y WebAuthn. FIDO2 —siglas de Fast IDentity Online 2— es un estándar abierto de autenticación creado para utilizar credenciales criptográficas resistentes al phishing en lugar de secretos reutilizables.
El uso de estándares abiertos es relevante porque permite que las passkeys funcionen dentro de un ecosistema más amplio de servicios y dispositivos, en vez de depender de un formato propietario. La FIDO Alliance define las passkeys como credenciales vinculadas a una cuenta de una web o aplicación, que pueden utilizarse con un teléfono, un ordenador o una llave de seguridad, siempre según la implementación de cada servicio.
En Singpass, el beneficio más tangible es la vinculación con el dominio: el autenticador debe responder ante el servicio legítimo, no ante una web de phishing visualmente idéntica.
Según las cifras oficiales de 2025, Singapur registró 37.308 casos de estafa y pérdidas aproximadas de 913,1 millones de dólares singapurenses (S$). Son cifras de todas las estafas, no únicamente de phishing.
Las estadísticas anuales separan el phishing del resto: hubo 6.264 casos y 39,9 millones de dólares singapurenses perdidos por este tipo de fraude en 2025. Por eso, esos datos muestran que el phishing es una parte importante del problema general, pero no demuestran que todas las pérdidas se debieran al robo de credenciales de Singpass.
La medida tiene, por tanto, un objetivo concreto: hacer mucho menos útil la fase de captura de credenciales en los ataques de phishing. Mientras los métodos antiguos sigan disponibles, los usuarios deben comprobar la dirección de la web, rechazar solicitudes de inicio de sesión inesperadas y no compartir nunca sus datos de Singpass.