La crisis fue provocada por una sequía prolongada y una ola de calor extremo en Europa Central que agotó el Danubio hasta niveles nunca vistos. No se esperaban lluvias significativas y una nueva ola de calor llevó las temperaturas diurnas por encima de los 38 °C (100 °F), lo que aumentó la demanda de electricidad para refrigeración al mismo tiempo que reducía el agua disponible para la generación eléctrica .
La central nuclear de Paks, ubicada al sur de Budapest, es la columna vertebral del sistema eléctrico húngaro y suministra casi la mitad (40-50 %) de la electricidad del país . La planta, con cuatro reactores de fabricación soviética, depende del agua del Danubio para la refrigeración de sus reactores. Al caer el nivel del río, la central se vio obligada a reducir su producción a partir del 27 de julio de 2026, y los reactores se fueron desconectando progresivamente .
Hacia el 1 y 2 de agosto de 2026, la planta se apagó por completo por primera vez en sus 44 años de historia . El primer ministro Peter Magyar anunció que la producción de la central había caído de los 2.000 megavatios habituales a tan solo 240 megavatios —apenas un 10% de su capacidad— antes de que se apagara el último reactor . Se esperaba que el apagón durara semanas, ya que los niveles del Danubio seguirían siendo demasiado bajos para reiniciar la planta .
Rumanía enfrentó una amenaza similar en su central nuclear de Cernavodă, también refrigerada por el Danubio. El gobierno rumano declaró el estado de emergencia y comenzó a construir un dique de emergencia para desviar el poca agua que quedaba hacia su único reactor en funcionamiento .
Las consecuencias económicas de la crisis fueron graves y múltiples:
Ante la crisis, el gobierno húngaro y la ciudadanía emprendieron un esfuerzo nacional de ahorro sin precedentes:
El 6 de agosto de 2026, el gobierno aprobó un plan de desarrollo energético integral de 868.000 millones de florines como respuesta directa a la crisis . El plan se centra en cambios estructurales a largo plazo para reducir la vulnerabilidad de Hungría ante eventos similares:
Las inversiones se financiarán mediante una combinación de fondos nacionales y de la Unión Europea, junto con capital privado .
La crisis se extendió mucho más allá de las fronteras de Hungría:
La crisis energética de Hungría en 2026 es un claro ejemplo de la amenaza directa del cambio climático sobre infraestructuras energéticas críticas. La fuerte dependencia del país de una única central nuclear que requiere enormes cantidades de agua de un río para su refrigeración —en una era de sequías más frecuentes e intensas— demostró ser una vulnerabilidad mayúscula. La crisis provocó una movilización nacional inmediata, pérdidas económicas significativas y un giro gubernamental hacia un sistema energético más diversificado y resiliente. El evento también puso de relieve la naturaleza interconectada de las redes eléctricas europeas, donde una sequía en una región puede convertirse en un desafío de coordinación a escala continental.