En otras palabras, el riesgo no se reparte igual para todos. Depende de la bandera, el propietario, la carga, el destino y de cómo se interprete cada tránsito en un entorno militarizado.
Para Irak, el impacto es especialmente visible. Rudaw indicó que el número de buques que transportan petróleo iraquí desde Basora y Umm Qasr por Ormuz cayó a cerca de un tercio de los niveles normales . Por eso, el Kin A no demuestra que el crudo iraquí —ni el tráfico regional en general— esté fuera de peligro; solo confirma que aún existe un paso, más estrecho e incierto.
Los distintos reportes no necesariamente se contradicen. Pueden estar midiendo momentos diferentes.
ChemAnalyst informó que ningún petrolero cruzó el estrecho durante un miércoles concreto, describiendo la actividad de los tanqueros como completamente detenida en ese momento . CBS News afirmó que el tráfico por Ormuz se había reducido de forma drástica y que el movimiento de petroleros y otros buques comerciales estaba “casi detenido”
.
Frente a eso, Kpler habló de una caída de alrededor del 90 %, no de un paro total, y Rudaw contó 111 buques durante el periodo de guerra . La lectura más prudente es esta: puede haber días con actividad prácticamente nula, pero, al observar un tramo más amplio, todavía se registran algunos cruces.
En el transporte marítimo de crudo, que un barco pueda pasar una vez no significa que el sistema sea sostenible. Importan también el seguro, el coste del flete, los retrasos, la disponibilidad de tripulaciones y la posibilidad de quedar retenido o expuesto a controles.
Anoop Singh, de Oil Brokerage, dijo en una entrevista que el tránsito estaba muy afectado, que las tarifas de flete se habían vuelto difíciles de valorar, que el seguro de guerra era casi imposible de conseguir y que, según el recuento que mencionó, había al menos 100 petroleros atrapados en la zona .
Ese tipo de fricciones es precisamente lo que impide tomar el caso Kin A como una señal de normalización. Un mercado puede seguir moviendo algunos cargamentos y, aun así, operar bajo un estrés extremo.
La sensibilidad del mercado se entiende por el peso de Ormuz: por esa vía transita cerca de una quinta parte del crudo mundial . Por eso, incluso sin un cierre total, una reducción brusca puede alimentar temores de suministro.
CBS News informó que el precio del crudo pasó de menos de 70 dólares por barril antes del inicio de las operaciones militares a más de 100 dólares por barril, su nivel más alto desde 2022, en un contexto de preocupación por que un conflicto prolongado limite la oferta .