Respuesta corta: no. No es correcto afirmar que “nadie más” supiera o pensara que la Tierra no descansa sobre algo.
La clave está en separar dos cuestiones. Una es que el pasaje de Job resulte notable dentro de su tradición. Otra, muy distinta, es sostener que esa idea fue exclusiva o desconocida para todos los demás pueblos y pensadores antiguos.
El contraejemplo: Anaximandro de Mileto
Un caso importante es Anaximandro de Mileto, pensador griego situado en torno a comienzos del siglo VI a. C. [3]. A Anaximandro se le atribuye una cosmología en la que la Tierra permanece libre en el centro del cosmos, sin estar sostenida por nada [
1][
2][
4].
Según testimonios antiguos, su explicación era geométrica: la Tierra estaría a igual distancia de todo lo que la rodea y, por eso, no tendría razón para moverse hacia un lado ni necesitaría un soporte debajo [2].
No era astronomía moderna
Esto no significa que Anaximandro tuviera una visión moderna del universo. No imaginaba la Tierra como un planeta esférico dentro del sistema solar actual. Su modelo la describía más bien como un cuerpo cilíndrico, situado en el centro de su cosmos [4].
Esa diferencia importa: no estamos diciendo que Anaximandro “descubriera” la astronomía moderna. Lo que sí muestran las fuentes es que la idea de una Tierra no apoyada sobre otra cosa ya aparece en la reflexión cosmológica antigua [1][
2][
4].
Entonces, ¿qué pasa con Job?
El versículo de Job puede ser interpretado como una imagen llamativa. Pero la afirmación más fuerte —que solo Job o la Biblia conocían la idea de una Tierra sin soporte— no se sostiene históricamente.
Con Anaximandro basta para refutar la versión absoluta de “nadie más”: existe al menos un contraejemplo antiguo documentado de una Tierra libre y no sostenida por algo [2][
4].
En resumen: el pasaje de Job puede ser notable, pero la afirmación de exclusividad es falsa.




