La realidad es que comprar un dron para este tipo de viaje es casi garantía de que se quedará guardado en la maleta la mayor parte del tiempo.
Comprar un dron solo tiene sentido si tu itinerario va a ser diverso y sabes que pasarás mucho tiempo en zonas donde sí está permitido volar.
Más allá de la letra legal, hay un principio ético: los parques nacionales son refugios de tranquilidad y naturaleza. El zumbido de un dron puede estresar a la fauna, molestar a otros visitantes y degradar la experiencia salvaje que todos buscamos. Por eso las prohibiciones son tan estrictas.
En definitiva, deja el dron en casa (o en la tienda). Tu cartera, la fauna local y la paz de otros visitantes te lo agradecerán.