Asimismo, investigaciones que integran modelado entre pares, indicaciones sistemáticas y refuerzos contingentes han demostrado que este tipo de intervenciones puede incrementar la frecuencia y complejidad del juego, así como mejorar comportamientos sociales en niños pequeños con discapacidad . Estas estrategias son especialmente relevantes para niños con retraso del desarrollo, quienes a menudo necesitan apoyos explícitos para comprender reglas, mantener la atención y participar en interacciones sociales.
Revisiones y estudios adicionales señalan que las actividades lúdicas estructuradas, incluidos los juegos de mesa, pueden mejorar habilidades sociales, conductas sociales y capacidades cognitivas en niños con trastornos del desarrollo, lo que refuerza su potencial como intervención educativa complementaria .
En el contexto taiwanés, varios estudios recientes han explorado cómo los juegos de mesa pueden utilizarse para apoyar el desarrollo de niños con retraso del desarrollo o necesidades educativas especiales.
Por ejemplo, una investigación de Zhuang Jing‑Wen analizó el impacto de la enseñanza mediante juegos de mesa en un niño de cinco años con retraso del desarrollo que asistía a una clase preescolar de educación especial. El estudio utilizó un diseño experimental de sujeto único y evaluó dos conductas objetivo: seguir las reglas del juego y tolerar la frustración. Los resultados mostraron efectos inmediatos y sostenidos de la intervención en ambas habilidades . Estas conductas están estrechamente relacionadas con la regulación emocional en contextos de interacción social.
Otro estudio examinó un programa de juegos de mesa aplicado a tres niños de entre cuatro y cinco años con retraso del desarrollo que asistían a aulas ordinarias. El programa se desarrolló durante diez semanas, con sesiones de treinta minutos tres veces por semana y con la participación de compañeros sin discapacidad. Los resultados indicaron mejoras en varias habilidades sociales, como aceptar resultados, escuchar a los demás, responder adecuadamente y respetar reglas grupales .
En una investigación basada en investigación‑acción, se implementó durante ocho semanas un programa de enseñanza utilizando el juego de mesa "Dirty Pig" con un niño con retraso del desarrollo. A través de observaciones, entrevistas y registros de clase, los investigadores encontraron mejoras graduales en la capacidad de resolución de problemas, así como actitudes más positivas frente a los desafíos durante el juego .
También se ha explorado el papel de la familia en este tipo de intervenciones. Un estudio cuasi experimental con 13 niños de entre cuatro y siete años con retraso cognitivo analizó un programa de juegos de mesa centrado en la familia. Los resultados indicaron mejoras significativas en áreas como conocimiento general, atención sostenida, comunicación y habilidades cotidianas tras diez sesiones de intervención . Aunque el foco principal fue la cognición, el contexto familiar de juego proporciona oportunidades naturales para practicar habilidades emocionales y sociales.
Por otro lado, un estudio de encuesta realizado con 148 docentes de educación infantil y educación especial en jardines de infancia de Nueva Taipéi reveló que muchos profesores utilizan juegos de mesa como parte de sus actividades educativas. Los docentes consideran que estos juegos son especialmente útiles para aumentar las oportunidades de interacción entre compañeros y apoyar el desarrollo social de los niños con retraso del desarrollo .
En conjunto, la literatura muestra que las intervenciones con juegos de mesa se han utilizado principalmente para mejorar habilidades sociales, participación en el juego, interacción con compañeros, resolución de problemas y capacidades cognitivas. Sin embargo, muchas de estas habilidades están estrechamente relacionadas con la regulación emocional.
Durante una partida, los niños deben esperar su turno, aceptar resultados, manejar la frustración cuando pierden, seguir reglas y comunicarse con otros jugadores. Estas experiencias proporcionan un contexto seguro y repetitivo donde los niños pueden practicar estrategias para gestionar sus emociones.
A pesar de la evidencia positiva existente, todavía hay relativamente pocos estudios que analicen directamente la regulación emocional como variable principal en intervenciones con juegos de mesa para niños con retraso del desarrollo. La mayoría de las investigaciones se centra en habilidades sociales o cognitivas, aunque muchas de ellas implican componentes emocionales importantes .
Por ello, futuras investigaciones pueden aportar un valor significativo al examinar de forma específica cómo las intervenciones con juegos de mesa influyen en el desarrollo de la regulación emocional en niños con retraso del desarrollo. Este enfoque podría ayudar a comprender mejor cómo las actividades lúdicas estructuradas pueden integrarse en programas de educación especial y de intervención temprana.
Trimlett et al. (2022). Intervención con sistema de indicaciones, apoyos visuales y refuerzos para enseñar juegos de mesa a niños pequeños con discapacidad .
Estudio de intervención con juegos de mesa en niños con autismo en Macao mediante diseño de medidas repetidas (2022) .
Investigación sobre modelado entre pares, indicaciones sistemáticas y refuerzos para mejorar el juego y la conducta social en niños con discapacidad .
Zhuang Jing‑Wen (2022). Enseñanza mediante juegos de mesa para mejorar habilidades sociales en un niño con retraso del desarrollo .
Programa de juegos de mesa para mejorar habilidades sociales en niños con retraso del desarrollo en aulas ordinarias (2021) .
Estudio de investigación‑acción utilizando el juego de mesa "Dirty Pig" para desarrollar habilidades de resolución de problemas en un niño con retraso del desarrollo (2020) .
Intervención centrada en la familia mediante juegos de mesa para mejorar la cognición en niños con retraso del desarrollo (2020) .
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