Un estudio de 2024 en ciclos FET utilizó análisis ROC para identificar un punto de corte de PI medio de 1,75. Después de un emparejamiento 1:1 por puntuación de propensión, el análisis incluyó a 562 pacientes, divididas en dos grupos: PI medio >1,75 y PI medio ≤1,75.
La forma correcta de usar ese número es prudente: un PI medio ≤1,75 puede servir como referencia de menor resistencia en el contexto de FET. No significa que por debajo de 1,75 el ciclo vaya a funcionar, ni que por encima vaya a fracasar.
Además, el propio estudio señaló que el PI de arterias uterinas medido el día de la transformación endometrial en pacientes FET no era un buen predictor único de los resultados de embarazo. Por eso no conviene aplicar ese punto de corte, sin más, a todos los ciclos de FIV/FET ni a mediciones hechas en otros momentos del tratamiento.
Con el RI ocurre algo parecido. Un estudio sobre el flujo útero-ovárico durante el periodo periimplantatorio comparó pacientes que lograron embarazo con pacientes que no lo lograron. Antes de la transferencia embrionaria, el grupo que consiguió embarazo tuvo valores medios de RI y PI de arterias uterinas significativamente más bajos; para el RI, P = 0,04, y para el PI, P = 0,003.
Esto apoya la idea de que una menor resistencia puede ser una señal favorable, pero no establece una cifra única de RI que sirva para todas las pacientes, todos los protocolos y todos los días del ciclo.
Las arterias uterinas aportan información importante, pero la implantación también depende del estado del endometrio y del momento exacto del ciclo en que se hace la medición.
En el estudio periimplantatorio, antes de la transferencia embrionaria no hubo diferencia en el grosor endometrial medio entre el grupo que logró embarazo y el que no. Sin embargo, 5–6 días después de la transferencia, el endometrio fue más grueso en las pacientes que habían concebido, con una diferencia estadísticamente significativa de P = 0,02.
Otro estudio de FIV-ET evaluó el flujo endometrial y subendometrial mediante Doppler. Cuando se observaban simultáneamente flujo endometrial y subendometrial, la tasa de embarazo fue de 47,8 % y la tasa de implantación de 24,2 %. Cuando solo se observaba flujo subendometrial, esas tasas fueron de 29,7 % y 15,8 %, respectivamente.
La conclusión no es que haya un número mágico de Doppler. La conclusión es que la valoración debe juntar varias piezas: resistencia en arterias uterinas, grosor endometrial, flujo endometrial/subendometrial y día del protocolo.
Si necesitas quedarte con una sola regla: en FET, un PI medio de arterias uterinas ≤1,75 puede servir como referencia de menor resistencia; para el RI no hay una cifra ideal universal equivalente.
Un PI o RI más alto no significa que la transferencia vaya a fallar. Y un PI o RI “bonito” tampoco asegura implantación. Lo más sensato es revisar el informe completo —lados medidos, promedio, fecha del Doppler, PI, RI, grosor endometrial y flujo endometrial/subendometrial— con el equipo de reproducción que conoce tu protocolo.