Musk renunció a la junta directiva de OpenAI en febrero de 2018. La razón pública que esgrimió en ese entonces se centró en un conflicto de intereses evidente: Tesla estaba adentrándose cada vez más en la inteligencia artificial —especialmente para su programa de vehículos autónomos— y ese trabajo empezaba a superponerse con el ámbito de investigación de OpenAI .
Sin embargo, versiones internas posteriores pintaron un cuadro más complicado. En una publicación de blog de marzo de 2025, la propia OpenAI afirmó que Musk quería fusionar OpenAI con Tesla y tomar el control. "Le dijimos que no y se fue porque no pudo hacerse con el control", escribió la empresa . Musk ha negado esta versión, diciendo que se fue porque no estaba de acuerdo con la dirección que estaba tomando OpenAI
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Sea cual sea la versión correcta, la salida de 2018 preparó el terreno para una prolongada disputa pública.
Un año después de que Musk se marchara, en 2019, OpenAI creó una división con fines de lucro "con ganancias limitadas". La dirección argumentó que este cambio estructural era necesario para recaudar el enorme capital que requería el desarrollo de modelos avanzados de IA . Esa decisión se convertiría en el motivo central de la posterior campaña legal de Musk.
A partir de 2019, Musk se convirtió en un crítico cada vez más vocal de la dirección de OpenAI. Sostenía que la empresa había traicionado su misión fundacional, centrada en la seguridad y el carácter no lucrativo, al priorizar las alianzas comerciales —en particular, su estrecha relación con Microsoft, que invirtió miles de millones de dólares en OpenAI .
En febrero de 2024, Musk presentó una demanda contra OpenAI, Sam Altman y Greg Brockman ante un tribunal estatal de California. La denuncia alegaba que la empresa había violado un "acuerdo fundacional" al abandonar su misión sin fines de lucro y anteponer las ganancias al bienestar de la humanidad .
La batalla legal siguió un camino inusual y accidentado:
Junio de 2024: Musk retiró voluntariamente la demanda sin dar explicaciones, solo un día antes de una audiencia en la que se esperaba que OpenAI argumentara su desestimación . Tiempo después, se supo que Musk y Altman se habían reunido en persona en marzo de 2024, y que incluso se dieron un abrazo durante ese encuentro
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Agosto de 2024: Musk volvió a presentar la demanda, esta vez añadiendo acusaciones de que Altman y Brockman lo habían "manipulado" para que cofundara OpenAI mientras planeaban desde el principio buscar el lucro .
Abril de 2025: Un grupo de doce exempleados de OpenAI presentó un escrito legal en apoyo a la demanda de Musk, argumentando que la reestructuración con fines de lucro violaba la misión original de la empresa .
El 18 de mayo de 2026, un jurado en el Tribunal de Distrito de EE. UU. para el Distrito Norte de California alcanzó una decisión unánime en menos de dos horas. Su fallo no abordó si las acusaciones de los hechos presentadas por Musk eran ciertas o falsas. En su lugar, el jurado determinó que Musk había esperado demasiado tiempo para demandar .
El plazo de prescripción fue el factor decisivo: la ley de California establece un límite de tres años para las reclamaciones por incumplimiento de fideicomiso caritativo y un límite de dos años para las reclamaciones por enriquecimiento injusto. El jurado concluyó que Musk tenía conocimiento de las supuestas violaciones —incluyendo el giro hacia el lucro de OpenAI en 2019— mucho antes de la fecha límite para presentar la demanda, lo que hacía que su demanda de 2024 fuera extemporánea .
La BBC News informó que el jurado "concluyó que Musk había demorado demasiado en iniciar su demanda, invalidando efectivamente todas sus reclamaciones" .
Si bien la demanda fue desestimada por razones de procedimiento y no de fondo, el caso puso de manifiesto tensiones no resueltas en la industria de la IA. La pregunta central que planteó Musk —si una empresa puede pasar de una misión de seguridad sin fines de lucro a una estructura impulsada por las ganancias sin traicionar sus principios fundacionales— sigue abierta .
Por ahora, OpenAI continúa operando como una entidad con fines de lucro con un importante respaldo de Microsoft. Musk ha creado su propia empresa competidora de IA, xAI, que lanzó el chatbot Grok. La brecha personal y profesional entre Musk y Altman no muestra señales de cerrarse.
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