A finales de ese mes, entre el 21 y el 23 de abril, la empresa celebró su "Día del Analista" a puerta cerrada, sentando las bases de la oferta ante los grandes inversores institucionales y los analistas de Wall Street .
El gran momento para el público fue el 20 de mayo de 2026. Ese día, SpaceX presentó oficialmente ante la SEC su famoso documento S-1, el registro de cotización que permite a los futuros accionistas ver por primera vez los entresijos financieros de la compañía . Un punto de inflexión que transformó meses de especulación en datos de verdad.
Ya con el folleto en mano de todos, la gira de presentación formal a inversores (roadshow) arrancó el 4 de junio de 2026, preparando el terreno para el debut de hoy .
Este aterrizaje en el Nasdaq trae varias particularidades diseñadas para captar a todo tipo de inversores:
Aunque el precio por acción y la cifra de captación son lo más tangible, la valoración total es lo que cuenta la historia de una empresa convertida en infraestructura crítica para el gobierno de EE. UU. y las comunicaciones globales. A finales de 2025, algunas fuentes apuntaban a que la valoración total podría rondar los 1,5 billones de dólares (trillones en nomenclatura anglosajona), aunque estas cifras son muy volátiles en la antesala bursátil . Anteriormente, la compañía ya había tanteado una valoración cercana a los 800.000 millones de dólares en informes previos
.
Aunque hoy estamos viendo el pistoletazo de salida, el viaje no ha estado exento de riesgos. A lo largo de 2025, varios informes coincidían en que si las condiciones del mercado empeoraban bruscamente, la operación podría acabar retrasándose incluso hasta 2027 . Por ahora, salvo un susto de última hora en los mercados, esa contingencia se ha quedado en el cajón.
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