Putin declaró: "Hay que actuar con cuidado, dentro del marco del derecho marítimo internacional, pero con decisión, como se debe combatir la piratería y a los piratas". Ordenó explícitamente a la Armada que se preparara para responder a la incautación de petroleros rusos, enmarcando las intercepciones occidentales como un desafío directo a la soberanía rusa. La directiva se dio en una ceremonia en el Almirantazgo, donde los comandantes de las flotas del Pacífico, Norte, Báltico, Mar Negro y Caspio presentaron sus informes.
La escalada de Putin fue una respuesta directa al aumento de las acciones occidentales contra la llamada 'flota sombra' rusa: un conjunto de buques cisterna, a menudo viejos y con seguros deficientes, utilizados para eludir los topes de precio y las sanciones occidentales a las exportaciones de petróleo y gas rusos.
La Unión Europea había desarrollado recientemente un mecanismo legal formal para incautar la carga de los buques de la 'flota sombra', según informó Euractiv, permitiendo a los estados miembros detener los petroleros y vender sus cargamentos de petróleo, golpeando directamente los ingresos rusos. Varias armadas occidentales, incluidas las de Dinamarca, el Reino Unido y otros países europeos, habían intensificado las inspecciones, detenciones y desvíos de petroleros vinculados a Rusia en el mar Báltico, el Canal de la Mancha y el Mediterráneo.
Ya en marzo de 2026, Moscú había anunciado planes para proporcionar escolta naval a los buques mercantes que transportaran carga rusa, en respuesta a la intensificación de los esfuerzos occidentales. La directiva del 26 de julio elevó esa postura de la escolta a una posible interdicción armada.
El contexto más amplio del Día de la Armada subrayó la limitada capacidad de proyección de poder naval de Rusia: el tradicional desfile naval en San Petersburgo fue cancelado por segundo año consecutivo debido a la amenaza de drones ucranianos, y Putin apareció frente a una imagen gigante impresa de un submarino en lugar de una flota reunida.
El 26 o 27 de julio de 2026, Putin firmó un decreto que aumenta la dotación autorizada de las Fuerzas Armadas rusas en 25.000 a 27.000 efectivos militares activos para crear unidades dedicadas a la construcción militar — una fuerza de trabajo para infraestructura de movilización destinada a construir fortificaciones, centros logísticos y bases de despliegue. El decreto entra en vigor el 1 de agosto de 2026, elevando el tamaño total autorizado de las fuerzas armadas rusas a aproximadamente 2,4 millones de efectivos.
Por separado, el 22 de julio, la Duma estatal aprobó una ley que permite a los ciudadanos con antecedentes penales no extinguidos firmar contratos con el Ministerio de Defensa durante los periodos de movilización. Putin aún no había promulgado formalmente esta ley al 26 de julio, pero forma parte del paquete legislativo más amplio para la infraestructura de movilización.
No se ha encontrado evidencia de que Putin firmara una ley específica sobre "infraestructura de movilización militar" o "centros de despliegue" el mismo 26 de julio. El decreto de aumento de tropas fue reportado el 27 de julio y parece haber sido firmado alrededor del 26 de julio.