El Arena-M utiliza un radar Doppler diseñado originalmente para detectar amenazas rápidas, como misiles antitanque (ATGMs) que viajan entre 700 y 1.000 m/s . El umbral mínimo de velocidad de interceptación del sistema es de aproximadamente 70 m/s (156 mph) . Un dron FPV típico, en cambio, vuela a unos 20 m/s (45 mph), muy por debajo de ese umbral, por lo que el radar simplemente no puede registrarlo ni clasificarlo como una amenaza .
Incluso antes de este combate, en noviembre de 2025, ya se había reportado que el radar del Arena-M tiene dificultades fundamentales para detectar y clasificar drones mini y micro, especialmente los fabricados con materiales transparentes al radar, como el plástico . El analista militar ruso Víktor Murajovski reconoció públicamente estos problemas sin resolver, afirmando que los ingenieros «no han logrado» una clasificación fiable de tales amenazas . A corta distancia, el radar también tiene problemas para distinguir objetos aéreos pequeños del ruido del suelo .
El dron ucraniano impactó la parte trasera del tanque . Aunque los 12 tubos lanzadores defensivos del Arena-M, dispuestos alrededor de la torreta, presumen una «cobertura de casi 360 grados» , el arco trasero sigue siendo una vulnerabilidad conocida en los sistemas de protección activa de tipo hard-kill. El radar y los lanzadores cubren principalmente los arcos frontal y laterales, por lo que el ataque por detrás probablemente quedó fuera de la ventana óptima de interceptación .
El Arena-M fue desarrollado para interceptar misiles antitanque y granadas propulsadas por cohete (RPG), no drones FPV baratos y lentos . Su lógica de interceptación asume una amenaza entrante rápida y de alto valor. Cada interceptor es un dispositivo de un solo uso, y el sistema solo lleva 12 contramuniciones . Contra un enjambre de drones, ese cargador se agota rápidamente. La ventana de interceptación también es estrecha: la industria rusa afirma un margen de unos 50 metros contra objetos que viajan hasta 1.000 m/s , una geometría inadecuada para la aproximación lenta y errática de un dron FPV.
La industria rusa promocionaba el Arena-M como «el primer sistema del mundo capaz de proteger un blindado contra drones FPV» . Esa afirmación ha quedado directamente desmentida por las imágenes de Mayak. El Ministerio de Defensa ruso confirmó en enero de 2026 que se había añadido un modo de software específico para drones , pero esta mejora resultó insuficiente en combate.
Ya en noviembre de 2025, analistas señalaron que Rusia no podría adaptar el Arena-M para contrarrestar drones FPV . Las advertencias de Murajovski sobre los problemas no resueltos de detección por radar fueron publicadas por Defence Blog y otros medios . El combate de julio de 2026 simplemente confirmó lo que los expertos habían pronosticado.
Un solo dron FPV cuesta unos cientos de dólares. Un tanque de batalla principal T-72B3A equipado con Arena-M representa una inversión de millones de dólares . El fracaso demuestra que la solución tecnológica rusa de alta tecnología está estratégica y económicamente superada por la misma amenaza que pretendía resolver. Las fuerzas ucranianas operan rutinariamente enjambres de drones capaces de saturar las defensas de un solo vehículo .
Las limitaciones del Arena-M están arraigadas en su arquitectura fundamental de radar Doppler y en su filosofía de diseño de hard-kill, ninguna de las cuales puede corregirse fácilmente con un parche . El umbral mínimo de velocidad, la incapacidad del radar para clasificar objetivos lentos y pequeños, y la limitada capacidad de contramuniciones son inherentes al diseño del sistema. Esto sugiere que los vehículos blindados rusos seguirán siendo muy vulnerables a los drones FPV en el campo de batalla en el futuro previsible .