2. Ucrania está dirigida por un «régimen neonazi»
Putin volvió a utilizar la acusación infundada de que Ucrania está gobernada por nazis. Historiadores independientes, organizaciones de derechos humanos e incluso el Yad Vashem de Israel han concluido que esta narrativa es falsa. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, es judío y ganó unas elecciones democráticas con más del 70% de los votos; no hay ninguna prueba creíble de que el país esté dirigido por neonazis.
3. La guerra es una respuesta «defensiva» a una guerra iniciada por Ucrania en el Donbás en 2014
Putin afirmó que la «operación militar especial» fue una respuesta a la guerra que, según él, el «régimen de Kiev, con el apoyo de Occidente, desató en el Donbás en 2014». Esto invierte la realidad: Rusia apoyó a las fuerzas separatistas en el Donbás desde 2014, y la invasión a gran escala de 2022 fue una escalada unilateral, no una acción defensiva.
4. «La Ucrania de la margen izquierda siempre se ha considerado parte de Rusia»
Putin afirmó que el territorio al este del río Dniéper siempre ha sido históricamente parte de Rusia. Es cierto que esa región formó parte del Imperio ruso en el siglo XVIII, pero la Ucrania moderna es un Estado soberano e independiente reconocido por la ONU desde 1991, con plena jurisdicción sobre todas sus márgenes y regiones. Se trata de una falsa revisión histórica.
5. Exageración de las ganancias territoriales
Aunque no lo dijo exactamente en este discurso, la administración de Putin ha afirmado recientemente que las fuerzas rusas se apoderaron de unos 3.000 km² de territorio ucraniano en 2026. El Institute for the Study of War (ISW) descubrió que la cifra real es casi cinco veces menor, de unos 621,7 km². Este patrón de afirmaciones infladas continuó en la narrativa del Día de la Armada, incluyendo afirmaciones anteriores exageradas en un factor de 21 o más.
1. Ucrania «tarde o temprano perderá sus territorios occidentales»
Putin amenazó explícitamente con que Ucrania perderá el control de sus territorios occidentales, lo que supone una ampliación de sus objetivos bélicos más allá del Donbás y las regiones del sur que ya dice haber anexionado. Esto señala un significativo ensanchamiento de los objetivos declarados de Rusia.
2. Amenaza a la postura de seguridad de Kaliningrado
Putin afirmó que, si surgiera cualquier amenaza, la seguridad de la región de Kaliningrado —un exclave ruso en el mar Báltico que limita con los miembros de la OTAN, Polonia y Lituania— quedaría garantizada «utilizando todas las capacidades de la Federación Rusa, con la Flota del Báltico desempeñando el papel principal». Esto fue una velada amenaza de escalada contra el flanco oriental de la OTAN.
3. Predicción del colapso de la condición de Estado ucraniano
Putin dijo a los militares reunidos que la condición de Estado de Ucrania se está derrumbando, que «todos en Ucrania se han peleado entre sí» y predijo que el país dejaría de existir en su forma actual. Estas afirmaciones contradicen la realidad observable: Ucrania sigue funcionando como un Estado con un gobierno elegido democráticamente y una estructura de mando militar.
El propio evento del Día de la Armada fue un indicador revelador de la situación de seguridad en Rusia. El desfile principal se canceló por segundo año consecutivo debido al temor a los drones ucranianos. En lugar de la prevista demostración de fuerza con 200 buques de guerra, Putin mantuvo una reunión televisada a puerta cerrada con marineros, un entorno discreto que subrayó la incapacidad de Rusia para garantizar la seguridad de sus propios actos ceremoniales.
La cancelación y los comentarios desafiantes, pero sin respaldo factual, del presidente pintaron el cuadro de un líder que intenta proyectar fuerza desde una posición de vulnerabilidad.